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Si pudiera describirla en pocas palabras, serian; Mi alma "gemela".
La conocí saliendo de una tienda a las afueras de la estación de autobuses, tenía el pelo alborotado por el viento que venía del oeste.
Me acerque con la intención de conocerla a pesar de haberla visto el mismo día, por una extraña razón fue una corazonada que no podía ignorar.
Sentí como su mirada penetro en mi mente, solo un segundo basto para que no me la pudiera quitar de la cabeza. Sus ojos cafés y su pelo negro no hicieron más que aumentar mi deseo de ser alguien en su vida.
—Hola, me parece que nos hemos visto antes. ¿Me equivoco?
—Esa es una forma muy vaga de acercarse a una chica. Pero ya que necesito ayuda la aceptaré.
La ayude a encontrar el bus que necesitaba y me dio su número de celular, a pesar de mi timidez le hable dos días después para juntarnos en una pequeña plaza en frente de donde nos conocimos, al menos para saber más de nosotros.
Le conté sobre mi vida y mis aspiraciones a futuro, deje de lado la muerte de mis padres y mi complicada vida de estudiante. Al parecer ella tenía a misma edad que yo solo que su mundo era mucho más feliz de lo que era el mío, además de siempre sonreír, pero conozco esa sonrisa... Es la sonrisa de una persona que ha sufrido demasiado como lo he hecho yo.
Al llegar la tarde de ese día nos despedimos como dos personas interesadas en una historia desconocida; con curiosidad por saber el final, pero con ansias de que esta no acabe antes de lo esperado. Solo pude diferenciar en su mirada lo cerrado que estaba su corazón a la gente en general.
Después de unos días llegaron las vacaciones, pensé en que podía seguir encontrándome con ella ahora que no tenía mucho que hacer en casa, así que la llame y quedamos en un café un poco apartado del centro de la ciudad.
— ¿Porque aceptaste que saliéramos hace pocos días?
Le pregunté mientras nos servían un café a cada uno con amabilidad.
—No lo sé, creo que fue una corazonada, además me pareciste interesante.
Mi rostro se ruboriza y ella suelta una risa agradable, definitivamente no puedo deja de pensar en ella.
Hablamos de nuevo hasta que se hizo tarde, solo que ahora sentí que éramos un poco más íntimos, por supuesto que esto es un poco raro a pesar de haberla conocido hace poco más de una semana.
Desde ese día hemos estado intercambiando mensajes y juntándonos a salir, al parecer ya no soy un total desconocido, y estoy siendo más que un amigo, o eso es lo que reflejan sus palabras y mensajes.
Después de varios meses lo supe, su familia la había abandonado, dejándola sola y sin nadie con quien apoyarse excepto su familia adoptiva.
Hasta hace poco no podía ver a través de su mirada pero ahora veo que su corazón era un cofre lleno de dolor y también de esperanza en que todo mejora con el tiempo.
Pocos días después no volvió a hablarme y tampoco contestaba mis llamadas era como si hubiese desaparecido por completo de la tierra, y quedando desesperado por no poder volverla a ver busque en donde estaba y fue así por tres meses que no parecían terminarse.
Sin respuesta camine sin rumbo y termine llegando al lugar en donde nos conocimos, y ahí la vi sentada seguramente esperando el autobús a casa. No dude ni por un segundo y fui a hablarle.
Al hablarle y preguntarle sobre en donde había estado, me pregunto quién era y porque le gritaba. La gente de alrededor estaba mirando curiosa así que me calme y le pregunte tranquilamente que había sido de ella y que le había hecho.
Se alejo de mí con desagrado, toda la noche ese día me pregunte que había hecho para que me tratara así.
Un día de otoño a mediados de ese año llegó a mi casa, nunca le había dado la dirección pero no le pregunte como la había conseguido, me hablo de que esa no era ella y que se había ido de viaje a causa de sus padres adoptivos. Me costó bastante creerlo pero me mostro su celular, el mismo que llevaba cuando la conocí. Saque mi celular y la llame; su celular sonó y vibro normalmente, así que le creí. Después de todo estaba todavía perdidamente enamorado de ella.
Salíamos más veces que antes, pero esta vez fue diferente, era aun más cercana a mí, y esto me ponía feliz, solo que todavía no podía explicar que paso con la persona que vi. Cuando trataba de preguntar sobre el tema, ella lo eludía de cualquier forma. Parece que todos guardamos aunque sea un secreto.
Fue después de que me cambiara de casa a su ciudad cuando le pedí que fuera mi novia, era una relación, según yo; perfecta. La relación avanzo por dos años y no volví a preguntarle sobre la chica que era su "gemela" según yo. Conocí a sus padres y ella a los míos, ninguna de las dos partes se opuso a nuestro noviazgo y finalmente ella me dijo la verdad.
Fuimos al café en donde había sido nuestra primera cita, pedimos lo de siempre y conversamos sobre la "gemela".
La familia que conocí fue la adoptiva, su verdadera familia era completamente científica que había hecho grandes avances en la ciencia, pero uno de los proyectos no fue revelado... La creación de un clon que viviera por un periodo de vida extenso; este clon fue María, la que ahora es mi novia, por esa razón la abandonaron, sin muchas opciones usaron a su hija para hacer el experimento.
Pero esto no fue lo que más me entristeció. A María le quedan ocho semanas de vida, no mostré tristeza de inmediato en frente de ella, solo mire mi café después que ella terminara de contarme su historia.
A los segundos comienzo a dejar caer gruesas lágrimas en silencio. De alguna manera sabía que era demasiado perfecto para ser verdad, después de todo somos una pareja dentro de lo trágico y lo imposible.
Lo único que me quedaba por hacer era aceptar que María se iría en ocho semanas, quizá escogió el peor momento para decírmelo, no podía soportar la idea de no volver a verla pero era la realidad.​
Salimos tomados de la mano y se disculpo conmigo hasta llegar a su casa en donde la deje y mi despedida duró demasiado a su lado, solo me quedaba verla todos los días para aprovechar el poco tiempo que le iba quedando de vida.
Fuimos de paseo todos los días seguidos por una semana completa, hasta que decidí hacerlo; tenía que encontrar la forma de alargar su tiempo de vida aunque sea por algunos años más o hasta que yo no pueda estar con ella más tiempo naturalmente.
Gaste el tiempo averiguando por lo menos una semana la dirección del laboratorio de la familia, al llegar allí me atendió una secretaria en un mostrador largo.
— ¿Tiene alguna cita?
—Solo quiero que le entreguen un mensaje al dueño de la compañía. ¿Se puede?
En sus ojos se reflejaba la compasión por mí que al ser un estudiante, no tardaría en irme después de estar satisfecho con que el mensaje llegara al destinatario.
—Está bien, ¿Qué quieres decirle?
—Se sobre María.
Dicho esto ella solo anoto el mensaje y le di mi número en caso de que el dueño me llamara, lo que era probable que pasara después de escuchar aquel mensaje.
No paso siquiera una semana cuando la secretaria se contacto conmigo y me dijo que el dueño me quería ver, por lo visto ese mismo día.
La expresión en el rostro del creador de María eran totalmente calmadas, quizá solo estaba pensando en cómo lo descubrí, aunque creo que ya se lo imaginara.
Hablamos sobre temas en general por un buen rato, pero al terminar la conversación cambio su expresión dejando, mucho que desear en su actitud, me pregunto cuánto costaba mi silencio y que quería. Le respondí sinceramente; Más tiempo en la vida de María.
Me dijo que esto era imposible, porque ella ya no recibía desde mucho tiempo un suero para evitar el deterioro del cuerpo.
El estrés me domino y exploté. Le dije demasiadas cosas y quizás me sobrepase, no deje que siquiera diera argumentos y me fui. Estresado vague por las calles dejando detrás de mí un aire de enojo e impotencia, todo para nada.
Al salir mire la tarjeta que me había dado al entrar a conversar con él. Lo llame y le pregunte si sería imposible que ella viviera después de haberle dado un poco de ese suero. Me respondió que aquel suero se hace en dos semanas y media y que sería poco probable que funcionara. De todos modos le dije que me callaría si preparaba un poco de ese suero desde hoy, después de todo solo le quedaban dos semanas y media para que deje de vivir.
Me trate de introducir más en la ciencia por medio de los libros e internet, además de salir con María, ya que debía aprovechar el tiempo en caso de que el suero preparado no funcionara.
Mi madre me regañaba de vez en cuando al verme hasta tarde despierto, pero le decía excusas de que era un trabajo importante para el instituto. En general me dejaba después de algunas palabras y se iba a su cuarto, por otro lado mi padre solo me veía con desinterés; no le importaba lo que yo hiciera.
Lejos de la respuesta que yo quería, deje de investigar. Las fuerzas por continuar se hacían cada vez más inútiles al entrar la razón y la lógica en mis decisiones. Por poco deje de lado a mi amor, al saber que estaba investigando solo se limito a sonreír, le quedaban tres días de vida.
El dueño del laboratorio me dijo que el suero estaría listo el día de mañana. Me sentí aliviado por tener un día de esperanza con ella.
Después de haber pasado a buscar el día siguiente el suero al laboratorio llame a María diciendo la excusa que necesitaba hablar con ella urgentemente, ella sonó un poco triste pero accedió. A la media hora llego un poco apenada, al preguntarle qué sucedía me dijo que no pasaba nada, dicho esto no le volví a preguntar nada más.
Le prepare una taza de té para calmar sus nervios dejando así un aire de tranquilidad en la casa. Después de conversa por un rato, fue al baño y aproveché para sacar el suero y las instrucciones.
Siguiendo la pauta del doctor, puse el suero en una jeringa para inyectárselo a María. Al ver lo que estaba haciendo ella se mostro fría, poniendo una expresión de horror. Le dije que se calmara, que esto era una salida a su sufrimiento, que yo la salvaría.
Después de unas horas se calmo y me dijo que se iba a esforzar por tratar de no gritar.
Le dije que mirara a otro lado al igual que un doctor atendiendo a un niño pequeño, y le introduje la aguja en el antebrazo. Solo se quejo un poco y después se calmo, sabía que esto había sido demasiado para ella a pesar de no poder leer sus pensamientos.
La fui a dejar a su casa y sus padres se veían preocupados por el estado en que se encontraba, les dije que no se preocuparan, que mañana despertaría mucho mejor.
Llegue muy cansado a mi casa, solo me recosté y no demore mucho en conciliar el sueño.
Al despertar vi que era my temprano para pasar a buscar a María, su cuerpo debería de estar descansado y con energía para la tarde, solo que no quise pasar el último día con ella, solo sería un día triste y gris. No podía soportar la idea de que el suero no fuera a funcionar en ella, así que espere hasta que el sol se escondiera y el cielo se llenara de estrellas para dormir y olvidarme de todo.
No recibí ninguna llamada la mañana siguiente, de mi amada ninguna y de sus padres tampoco, pero aun así fui hasta su casa y me quede un rato en frente de la puerta pensando en que decir en caso de que ella saliera llena de felicidad o sus padres llenos de tristeza eran dos extremos posibles y divididos por un hilo demasiado delgado llamado esperanza.
Con tranquilidad y un suspiro apreté el timbre de aquella casa que ahora me parecía completamente desconocida, no respondieron. Toque otra vez, pero seguían sin responder, al quinto toque me rendí. No sabía que más hacer, mi vida junto a ella había terminado en menos de un segundo y los años que pase con ella ahora no eran más que la sombra de un recuerdo. Di media vuelta con el corazón recogido y no deje escapar ninguna lágrima.
Pero pude escuchar su voz llamándome, al principio pensé que era mi imaginación. Al darme vuelta la vi corriendo hacia mí con la cara llena de lágrimas de felicidad.

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⏰ Last updated: Feb 11, 2017 ⏰

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