Prólogo

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Las piedras se enterraban en sus pies mientras corría. Las ramas de los árboles rasgaban la piel de sus brazos. No sabía quién la perseguía, ni por qué lo hacían. La luna estaba a punto de caer, su respiración estaba agitaba, y cada vez que trataba de recordar algo sobre sí misma, su mente se nublaba. Ni siquiera sabía su nombre. Demonios, ni siquiera podía recordar eso.


Recordaba haberse despertado en medio de la nada con un extraño y largo vestido blanco, su mente daba vueltas y de repente escuchó un suave susurró... "corre", de repente vio acercarse un par de sombras. No lo dudó por un segundo y comenzó a correr, sin saber a dónde ir ni qué hacer. No sabía si tenía enemigos o aliados, estaba perdida.


Sentía como la sangre goteaba de sus pies, pero no sentía dolor, ni siquiera un poco. Estaba demasiado ocupada pensando en qué rayos debería hacer pero su mente solo se nublaba más. El negro del cielo comenzó a convertirse en azul oscuro y las estrellas desaparecieron una por una.


No sabía cuánto tiempo había estado corriendo pero su cuerpo estaba comenzando a desgastarse, sentía que iba más lento. Tenía miedo de voltear y encararse con quienes la perseguían, no se atrevía a hacerlo, pero sentía que aún la perseguían y estaban a punto de alcanzarla.


El cielo estaba demasiado azul y el frío llegaba hasta sus huesos, las ganas de detenerse la estaban matando. Decidió seguir corriendo pero volteó para ver si aún la estaban persiguiendo.



Todo sucedió muy rápido. Ni siquiera había notado que había una cuesta a sus pies. Solo bastó un mal paso para que comenzara a caer, no logró ver a sus perseguidores, pero miraba cómo el mundo giraba mientras caía y caía.


Su cuerpo dejó de dar vueltas, aún no sentía dolor, solo cansancio, pero no veía por qué debería seguir corriendo. No sabía qué hacer, a dónde ir, de dónde venía, ni siquiera su nombre ¿por qué debería seguir corriendo?


Decidió recostarse boca arriba, el sol ya le había ganado a la luna. Ya no sentía aquellas sombras cerca, no había prisa. El cielo la tenía hipnotizada, y su cuerpo comenzó a relajarse. Esperaba que cuando despertase todos sus recuerdos volvieran. Observó por última vez al cielo frío y de repente su mirada chocó con unos ojos verdes.



Luego todo se tornó oscuro

Cielo VioletaWhere stories live. Discover now