capítulo 1- yo también fui invitado

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-mamá ¿puedo ir a la fiesta?– le pregunté a mamá.

-está bien pero con una condición– dijo mostrándome su dedo índice. Claro aquí vienen las famosas condiciones de mi madre que hacían que ya no me dieran ganas de salir, en este caso, ir a la fiesta.

-¿Qué condición?- pregunté desanimada.

- tendrás que ir con tu hermano- dijo ella.

Y no me equivoque respecto a lo que dije, ya no tengo ganas de ir a la fiesta ¿Quién va a una fiesta y lleva como niñera (en este caso niñero) a su hermano? ¡Qué vergüenza!

- ¿Por qué?- le pregunté alargando el “e”- ya soy grande, tengo 16 no necesito de una niñera- le grité histérica.

-no me grites Rose, no estoy sorda- me dijo- o vas con él o no vas- dijo amenazante.

-está bien-dije dándome por vencida- ¿crees que quiera ir?- pregunté desanimada. Parece como si fuera una niña pequeña de cinco años que no puede ir sola a ningún lado ni siquiera a la tienda de la esquina, ok exagero si puedo ir a la tienda de la esquina sola pero de que no puedo ir sola a muchos lugares eso sí es cierto.

No es justo, solo es un año mayor y medio que yo, ¡solo un año y medio! Y ¿tiene que acompañarme? Esto no se vale, simplemente no lo es. Yo creo que “la igualdad para todos” Santi sale solo desde que tiene 14 y yo no puedo ni tomar el autobús sola y encima a mis 16 años de edad.

-bien ¿Qué dices?- le pregunté a Santi.

-no tengo ganas de ir Rose-me dijo echándose nuevamente en el sofá de la sala.

-por favor, por favor, por favor. Di que sí por favor-le rogué a Santi de rodillas.

-¿Qué gano yo con todo esto?- preguntó él.

-comida gratis-sonreí  mostrándole mi dentadura blanca. Porque sí, a Santi le gusta comer y mucho, y ¡no engorda!

-bien- dijo derrotado- pero solo porque habrá comida- volvió a decir.

-gracias-lo abracé.

-ya, ya, ya-se quejó y se despegó de mi al mismo tiempo- mucho amor- dijo. ¿Qué podía hacer? Estaba feliz porque Santi acepto, ¡acepto! ¿Lo pueden creer? Yo aún no lo asimilo.

Bueno, es hora de ir a arreglarme para la fiesta de mi queridísima mejor amiga, Rebeca, hoy cumple 17.

Es raro porque no soy de ir a fiestas, es más no me gustan, las detesto, no les veo el gusto.

En fin, por mi amiga haría cualquier cosa, como ir a una fiesta.

Me tomé una ducha de 7 minutos, me puse un lindo vestido rosa pero no coral. No soy una fresita pero como que hoy se me dio por venir con este vestido.

Me puse unos tacones negros, un collar y pendientes del mismo color, me cepillé el cabello hasta que quedara liso como todos los días, lo deje suelto y lo sequé bien para que no me mojara.

-¿ya estás lista?- preguntó Santi abriendo la puerta.

-¿no te enseñaron a tocar antes de entrar?- le pregunté- ¿Qué tal si estaba desnuda eh?- pregunté esta vez alterada- ¿Qué hubiera sido de mi dignidad?- dije dramática. Porque sí señores soy dramática y mucho pero así y todo defecto me quiere.

-no digas tonterías Rose, ya vamos que me dio hambre- dijo Santi.

-bien- me quejé. ¿Cómo es posible que siempre piense en comer? Con razón Sasha lo terminó…creo que no debí decir eso ¿por qué?  Porque esta es mi historia no la de Santi.

50 Preguntas Para Conocernos MejorWhere stories live. Discover now