Final original.

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Hansel y Gretel.

A través de los gruesos barrotes puedo ver como mi melliza prende el horno y calienta el agua. La veo llorar porque la bruja me va a matar. No sé por qué finge llorar si ella me maltrató durante muchos años. Se seca las lágrimas en el delantal y se suena los mocos con un pañuelo que hay sobre la mesa. Cada tanto me mira y me dedica una sonrisa con la cual trata de parecer fuerte. Le tiemblan las manos.

Después de unos minutos de estar pasando un hueso por los barrotes de mi celda la bruja, María, otra vez con su sensual y ajustado vestido, aparece por la puerta. Su vestimenta se entalla tan bien que marca su esbelta figura. Lo bien que le queda me hace pensar en la traición. Su edad la desconozco, pero sé que tiene varias décadas encima y parece de veinticinco. Un día me contó en secreto que hizo un pacto con el demonio para conseguirlo.

Recuerdo la sensación de dolor cada vez que Gretel me pegaba sin razón y se reía de mí por el solo hecho de existir. Se divertía a mi costa poniendo bichos en mi cama a escondidas y pegándome hasta que estaba envuelto en mi propia sangre. También me dejaba inconsciente para poder violarme, era su juguete de placer. Papá alentaba esta violencia como el mejor espectáculo que podrían ver sus ojos. No podía hacer nada para evitarlo.

Mi padre nunca me abandonó por que soy la viva imagen de mamá, y no tenerla a ella me hizo sufrir todavía más por la falta de una figura materna. Ella fue asesinada por papá cuando este estaba en una borrachera, la violó y mató como si no fuese la gran cosa. Era muy pequeño cuando eso sucedió y vi todo con lujo de detalles, sufrí las secuelas por mucho tiempo.

Así ha sido mi vida durante veinte años hasta que ese hombre que se hacía llamar mi "padre" cayó en la bancarrota y no tuvo más dinero para mantenernos. Entonces nos dejó con la bruja de los dulces porque hizo un trato con ella: riqueza infinita a cambio de sus dos hijos. Nunca le interesamos, nos tuvo únicamente por su difunta mujer.

El hecho de no tener una figura materna hizo que me enamorara de la bruja, que me trataba tan bien como un hijo merece ser tratado.

_ ¿Está todo listo?_ Pregunta María susurrándole al oído y provocando que Gretel pegue un saltito. Se nota su temor y sufrimiento.

_Ya casi_ Mi melliza sigue revolviendo mientras le tiembla la mano por el miedo.

María huele el caldo con cara de placer mientras apoya sus manos sobre los hombros de la chica, que empieza a temblar mucho y sus ojos se agrandan del pánico.

_¡Va a estar delicioso!_ Veo como exclama la bruja con excesiva euforia. Ataca a Gretel y le ata las manos. Mi hermana intenta liberarse pero es atada a una silla con fuerza.

La veo ahí atada sufriendo y llorando, y siento lástima, pese a todo el sufrimiento ella estuvo a mi lado, no como nuestro padre que a la primera oportunidad de éxito nos abandona.

La bruja termina de calentar el agua, agarra el cuchillo de carnicero del cajón y siento un cosquilleo en la panza de culpabilidad, pero recuerdo que Gretel, pese a estar ella acá conmigo, me maltrató durante mucho tiempo y no se merece mi compasión. María deja la cuchilla sobre la mesa y se concentra en qué ingredientes va a colocar en el agua.

Está tanto rato revolviendo el agua de la cacerola con su contenido de hierbas que me entra la duda ¿No la va a matar? ¿Nos va a matar a los dos? La bruja toma el cuchillo con rapidez y antes de que pueda reaccionar acuchilla a Gretel hasta la muerte, la corta en pedacitos y mete esos pedazos en la cacerola para que se cocinen. Aunque me agarró por sorpresa el momento de su muerte sé que esa chica, que hizo de mi vida un infierno, ahora está teniendo su infierno propio. Sonrío, me siento satisfecho, se empieza a hacer justicia.

Veo como se cocina a fuego bajo durante un buen rato con el objetivo de ablandarse. Después María pone más caldos en la cacerola para que se vuelva más dulce todavía. Me saca de la celda y me siento a la cabecera de la mesa. Pone la carne ya lista en un plato con un tenedor y me lo da pasa para probar el primer bocado. Miro la carne de mi hermana, pienso en cada uno de los momentos que me hizo sufrir, y le doy un sorbo al caldo.

_Permanece conmigo_ Me dice María con una sonrisa dándome una caricia en la cara.

_Siempre.

Cuentos cortos.Stories to obsess over. Discover now