Notas

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De pequeño solo tuve un amigo, el cual se llamaba Sergio, ambos solíamos escaparnos en las noches para jugar al escondido, a pesar de que sólo jugábamos los dos nos divertíamos mucho, tanto que decidimos hacer un pacto, el cual era jugar siempre juntos, aunque no siempre era así; uno de los pasa tiempos de Sergio era leer o escuchar relatos de terror y misterio, a decir verdad estaba obsesionado con ese tema, de vez en cuando se hacia cortadas en los brazos y piernas, para luego decir una serie de palabras, las cuales no logro recordar, solo recuerdo que era una especie de ritual, o al menos eso decía Sergio. Llegue a pensar de que se había vuelto loco, pero me negué a creerlo, después de todo era mi único amigo, y no soportaría perderlo.

Un día mis padres me castigaron, por lo que no pude escaparme de la casa, me empecé a sentir aburrido, así que fui a mi cuarto a acostarme en mi cama para intentar conciliar el sueño, pero fue inútil, el ambiente se sentía pesado, y hacia mas frío de lo normal,  era en verdad incomodo, cada vez que cerraba los ojos sentía que alguien me observaba, haciendo que los volviera abrir. Siempre me a gustado dejar el cuarto a oscuras, aunque esta vez sentía mucho miedo, de algo que me podía ver a mi, pero yo a el no, me levante para encender la luz y luego regresé a la cama, tome la almohada y la abrace con fuerza, al hacerlo note que había un papel dentro de la funda de la almohada, extrañado metí la mano y saque el papel, este traía consigo una nota; no se como llegó a mi cuarto, pero sin duda alguna era la letra de Sergio, empecé a sentirme mas tranquilo, pero al leerla esa tranquilidad se convirtió en terror, la nota decía lo siguiente...

"Tu amigo ya esta muerto, ahora es tu turno"

Sentí que no podía respirar, mi vista se nublo y caí inconsciente en la cama. Al día siguiente desperté en un hospital, la enfermera que me atendía llamo a mis padres, al parecer pasaron la noche entera en la sala de espera, se veían muy felices, según los análisis no corría ningún peligro, por lo que me dejaron salir el mismo día, al llegar a casa sentí un escalofrío en mi espalda, y lo primero que paso por mi mente fue aquella nota; mis padres al ver mi reacción sugirieron que fuera a descansar, eso alimento mi miedo, no quería regresar a mi cuarto, temía que todo fuera real, y que Sergio en verdad había muerto, pero a la vez tenia curiosidad, de ver si seguía la nota allí. Me arme de valor y entre, note que todo estaba bien, me sentí aliviado, todo había sido mi imaginación, me dispuse a ir a la cama, pero me detuve al escuchar un sonido familiar en mis pies, era el de una hoja de papel, a simple vista note la letra de Sergio, pero esta vez decía algo diferente...

"¿Somos amigos verdad?"

Me sentía confundido, sabia que esa era la letra de mi amigo, pero... ¿Por qué hacia esto? No tenia sentido. Gire la hoja de papel y encontré otra nota que decía...

"Te espero a la misma hora y lugar de siempre"

Me empecé a molestar, todo había sido una broma de Sergio, estaba ansioso porque llegara la noche, para devolverle la broma. Les dije a mis padres que iría a la cama temprano, de ese modo no me mantendrían vigilado, llegada la noche me escape sin problemas y decidí partir al punto de encuentro, pero al llegar Sergio no estaba, pensé que no tardaría en llegar, por lo que me quede esperando, pero Sergio seguía sin llegar; las calles empezaron a quedar solas, empecé a sentir miedo y decidí volver a casa, me di la vuelta para irme, pero al hacerlo pude ver una sombra parada delante de mi, inmediatamente me sujeto por el cuello, intente quitar sus manos de mi, pero fue inútil; el espectro sonrió siniestramente y dijo las siguientes palabras...

"Descuida, tu amigo te esta esperando en el otro mundo, ambos me pertenecen ahora, sus destinos estaban escritos..."

Luego de eso apretó mi cuello con mucha fuerza, sentía que mis ojos querían estallar, empecé a derramar lágrimas, pero no por el dolor, si no por el hecho de que mi amigo había muerto, pero después de todo yo lo estaría también.

Ese fue mi último pensamiento, o al menos el ultimo que tuve en vida, desde entonces ando vagando por las calles sin encontrar la paz, tengo que cumplir con un deber, y ese deber es dejarte esta nota...

"Ahora es tu turno"

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