En búsqueda de un oasis...

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Luego de haber abandonado el palacio en Hazbón , y haber andado una larga y calurosa mañana, debía encontrar un lugar para descansar, y beber agua; tanto yo como mi camello, mi único medio de transporte.

Fue entonces cuando comencé a pensar en como encontrar ese lugar, y a que distancia se encontraría, porque pronto sería medio día y el desierto es traicionero; si no lo conoces bien, y estas cansado , puedes perderte , e incluso morir por falta de agua y comida.

En medio de tantas preguntas había pasado por alto que frente a mi había una cueva, que en principio me serviría de refugio para el calor abrasador del medio día , y luego para la refrescante noche del desierto.

Porque si hay un clima contradictorio en el mundo ; ese es el del desierto, calor de día y frío de noche.


Luego de pasar la noche en la cueva, desperté con la misma idea del día anterior, encontrar agua para beber. Pero cuando comienzo a alejarme de la cueva , me encuentro con que el camello había emprendido una caminata en busca de agua, por lo que decido seguirlo.

Yo sabía, por lo que los demás soldados del reino decían, que los camellos sabían buscar el agua en el desierto, y que varios de ellos habían sobrevivido, gracias a estos animales.

Después de una larga caminata, bajo el sol del medio día, logramos encontrar el tan preciado oasis. Allí no solo encontré agua sino que también había una especie de palmera que daba unos frutos de color marrón y de gusto dulce.

Mas tarde resolví que ya era hora de regresar a la cueva, ya que había empezado a obscurecer, y pronto llegaría la noche. Ya tenía todo dispuesto para emprender el viaje de regreso a la cueva, cuando de pronto me doy cuenta de que había caminado en círculos y me había apartado del camino. Tendría que pasar la noche a la intemperie; con todo lo que esto significa, si estás sólo en el desierto del Sahara.

A la mañana siguiente , debía volver al camino , para encontrar mi cueva; por lo que decido, después de haber bebido agua y comido unos frutos de la palmera emprender el largo viaje, bajo el agobiante calor del desierto. Ya casi es medio día, pensé, debo descansar un poco; aunque sabía que "descansar en el desierto sólo"; era un decir, porque debía mantenerme alerta, por los peligros que trae el desierto.

Luego ya mas entrada la tarde retomo el camino hacia la cueva, cuando de pronto me entre paro, como para hacer una pausa, para tomar algo de agua, y en el silencio infinito del gran desierto, escucho...

-¿ Quién eres?

No respondo , y prosigo con mi camino

- ¿¡ Quién eres!?

Eso me asusta un poco , por lo que esta vez decido mirar cuidadosamente para los costados, y por detrás de mi.

La voz vuelve a preguntar: ¿ Quién eres?

Esta vez decido responder: Soy Malek , y¿ tu quien eres?

Nada, se oye solo el ruido del desierto, y el de una tormenta de arena que se empieza a formar.

Vuelvo a preguntar ; pero esta vez con mi espada en la mano, ¿Quien sos? y... ¿ que quieres de mi?

La voz misteriosa responde: mi nombre es Noah , y al igual que tu estoy solo en este desierto tan grande, necesito agua y un refugio para pasar la noche.

Bueno respondo, puedes unirte a mi y a mi camello.

Noah sale de su escondite , detrás de unas rocas .

Retomando el camino hacia mi cueva, empieza a caer la noche lentamente.

- Noah : Deberíamos descansar, ya ha comenzado a obscurecer y estoy cansado y sediento

Yo , respondo : bueno esta bien hagamos un alto detrás de las rocas , pasaremos allí la noche, y podrás beber agua y comer de los frutos.

A la mañana siguiente , cuando despertamos, vemos a lo lejos unas sombras obscuras, que no llegamos a distinguir bien.

-Noah: ¿ Qué serán esas sombras?

- Yo: No tengo idea, pero mantengámonos aquí, al resguardo de las rocas.

Luego de un momento, volvemos a observar al horizonte dunoso, y ondulado del gran desierto , y ... vemos que las sombras se mueven en dirección hacia el oasis.

-Noah:¿ Podríamos acercarnos más para ver que son?

Bueno, respondí desenvainando mi espada , pero, debemos ir con mucho cuidado, y bien despacito, para no llamar su atención.

Nos acercamos un poco y pudimos ver que las sombras eran en realidad hombres en camellos que venían a beber agua del oasis, y a comer frutos de la palmera.

-Noah: Voy a acercarme un poco más para saber si conozco alguno de esos hombres

- Yo: ¡Ten cuidado!, los hombres del desierto son peligrosos, traté de advertirle , cuando vi que se había acercado a uno de ellos.

-Noah: No tengas miedo y sal del escondite Malek , porque este hombre del desierto, como tu lo llamas, es mi abuelo , y junto a él está mi padre y mi hermano, habían salido a buscarme después de que me perdí en el desierto, desviándome del camino de la caravana.

- Yo: Hola señores del desierto, mi nombre es Malek , y viajo sólo alrededor del desierto, me perdí en el camino a mi cueva después de venir al oasis a beber agua y a comer de los frutos de la palmera.

-Noah : Te voy a presentar a mi familia, él señor de bastón y pelo largo blanco es mi abuelo Toot, él otro señor de aspecto mas joven , pero de barba tupida y pelo largo color castaño, es mi padre Mar, y el otro joven de unos 28 años de tes canela y cabello mas corto negro es mi hermano mayor Thor, somos camelleros, y nos dedicamos básicamente a transportar mercancías, por el desierto. Llegamos a todos los pueblos y campamentos.

Yo, estaba asombrado por lo que acababa de ver y oír; por lo que vuelvo a guardar mi espada, y preguntar con voz tímida: - ¿Puedo acampar con ustedes esta noche?

-Noah : Por supuesto que puedes, y también puedes beber agua , y darle a tu camello , nosotros te llevaremos hasta tu cueva mañana por la mañana.

A la mañana siguiente, emprendemos el viaje hacia mi cueva.

Ya casi es medio día y el calor abrasador del desierto nos obliga a detenernos para descansar a la sombra de unas rocas y beber agua de un cactus; que según Thor pueden conservar el agua de la poca lluvia que cae en el desierto.

Cuando nos acercamos a mi cueva, el hermano mayor de Noah me pregunta: ¿ de dónde vienes Malek ?

Yo respondo, vengo del reino de Hazbón y de hecho soy el príncipe, que debería haber asumido el trono a la muerte de mi padre; pero en cambio yo decidí burlar mi destino, y salir a recorrer el mundo.

Bueno, dijo el anciano, con voz quebrada aquí está tu cueva, joven príncipe , nosotros debemos continuar nuestro viaje hacia algún lugar en el gran desierto.

Yo, no sabía que hacer, si me quedaba en la cueva iba a estar sólo de nuevo, por lo que decidí preguntar... -¿Puedo acompañarlos en su viaje, yo tengo mi camello, y mi espada ,les ofrezco protección a cambio de compañía?

El anciano respondió, luego de pensar un momento, - está bien puedes acompañarnos hasta el próximo pueblo o campamento... sonrrió.

De esta manera me convertí en camellero .

















Malek : Escapando al destinoStories to obsess over. Discover now