El portador de Goldoga

10 0 0
                                        


En el pequeño pueblo de Donwowaar se respiraba nerviosismo ante lo que se avecinaba. Muchos de sus habitantes, aun sabiendo que no era la hora, alzaban la vista hacia el cielo opaco verde manzana, por si veían la señal del final del estenio.

En aquel firmamento no había nubes y tampoco había soles, siquiera lunas, ¿para qué? Los agricultores no los necesitaban. Sabían que era de noche cuando apenas podían ver más lejos de sus narices y que era de día cuando ocurría lo contrario... por lo tanto, los astros eran innecesarios.

Lo único que marcaba el paso del tiempo era la Noche de la Triangulación. Una vez cada ciclo, el Dios del Cielo Gadalond, permitía salir a jugar a sus tres hijas mayores: Mistifen, Daraste y Humin. Cuando esto ocurría, el firmamento se teñía con un color verde azulado y las tres pequeñas estrellas brillaban en el cielo con pasmosa claridad.

El fin del estenio era también el último día en el que se recogía la cosecha, por lo que era la única noche que los trabajadores del campo podían festejar. Y aquella festividad iba a ser incluso más especial que otras veces, porque estaba brillando Lindri, la hija pequeña de Gadalond. Y cuando esto ocurría, el cielo se tornaba completamente azul, indicando que aquel iba a ser un estenio más productivo que otros... en verdad se decía que ocurriría algo especial que cambiaría aquel mundo, pero a los campesinos lo único que les interesaba era la cosecha y sobrevivir.

A la caída de la noche, cuando las cuatro estrellas brillaron en el firmamento formando un cuadrado perfecto, los campesinos se fueron a la Posada para seguir la tradición. Los únicos que no tenían la suerte de descansar aquella jornada, eran los camareros del local, que de tanta clientela que debían atender, eran incapaces siquiera de pensar en las quejas de su cuerpo.

Al entrar, los campesinos buscaban una mesa libre, pero no podían evitar detenerse para estudiar al anciano guerrero, que ocupaba la mesa más cercana a la chimenea. Casi todo su cuerpo estaba cubierto de una armadura sencilla, de color plateado y muy brillante en los lugares donde no había manchas de sangre violeta; llevaba los cabellos de su perilla y de su cabeza trenzados y los pocos mechones sueltos que tenía, los cogía y los enredaba por entre sus dedos para jugar con ellos. En sus manos lucían varios anillos con calaveras y extrañas garras metálicas; tenía los ojos oscuros, que miraban a todo aquel que se acercaba con una expresión bonachona y pícara. Pero lo que más llamaba la atención de su persona, era una espada que reposaba a su lado, que tenía cierta herrumbre rojiza y llena de pequeñas oquedades que silbaban, parecía que la espada hablara con su portador como si de una persona se tratara y este la respondía con susurros, en un idioma que los campesinos no podían comprender.

El hombre esperaba pacientemente a que comenzara la fiesta, observando con una gran sonrisa a aquellos que entraban al lugar. La gente guardó cierta distancia con él temiendo que fuera un loco, pero sin dejar de observarle fijamente.

Y cuando parecía que ya no podía llamar más la atención, el guerrero sacó una pequeña caja negra de la que colgaban dos pequeñas cuerdas del mismo color, que terminaban en algo plateado con forma redonda. Para sorpresa de todos se colocó los pequeños cordeles en los oídos para luego poner aquel ingenio en marcha... y de él surgieron gritos malignos que solo podían provenir del más horrible de los infiernos.

¿Quién era aquel peculiar guerrero que llevaba en sus dedos las cabezas y las garras de sus enemigos de metal? ¿Por qué tenía una caja que gritaba cosas tan horribles, aunque él los escuchara como cantos celestiales?

Pero entonces Fadeu, el comerciante, tuvo la respuesta al recordar los últimos rumores provenientes de la Ciudad. Y todos miraron con mayor intensidad al visitante: Era el portador de Goldoga, la espada del mismísimo dios Gadalond, la que fue forjada para derrotar a las hordas maligno dios Dandalon... el gran guerrero Cucufato, el de los Cojones Largos.

Você leu todos os capítulos publicados.

⏰ Última atualização: Jan 31, 2017 ⏰

Adicione esta história à sua Biblioteca e seja notificado quando novos capítulos chegarem!

El portador de GoldogaHistórias para pegar e não largar. Descubra agora