Capítulo 1

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-¡Estoy harto! –Gritó Hughes golpeando la mesa en la que se encontraba reunido con sus asesores- ¿Es que ese maldito pirata no tiene otras naves a las que atacar? ¡Ya es la tercera en este mes!

-Lo sentimos señor... hemos cambiado las rutas, aumentado la protección de los envíos pero es como si Drake siempre supiera por donde vamos a movernos...

-Sí, yo he oído que hizo un pacto con el diablo para que nunca le atrapasen en sus saqueos, ni consiguiesen pruebas contra él... Dicen que su tripulación y su nave están malditas señor... -Comentó con miedo uno de sus asesores más jóvenes

-¡Majaderías! Eso son rumores que él mismo ha difundido para meter miedo a sus enemigos, lo que tenemos que hacer es conseguir atraparle y que pague por todos sus crímenes, ¿Alguna idea? –Preguntó mirando a sus acompañantes, sin recibir ninguna contestación -¡Vamos! ¿Para eso os pago, para que os quedéis ahí como idiotas sin darme ni una respuesta?

Pasaron un par de minutos en silencio, hasta que se oyó una voz al fondo de la sala.

-Puede que haya una solución Gobernador... sabemos por dónde se mueven, que tugurios frecuentan... quizá uno de nuestros hombres pueda infiltrarse en su nave y conseguir pruebas que le incriminen, además de que puede informarnos de sus movimientos para que podamos atraparle en uno de los robos y mandarlo a prisión de una vez por todas...

-Vaya, por fin algo que tiene sentido, gracias Chris Anderson...

Hughes recalcó su nombre para que todos tuviesen claro quien había tenido la idea y después quedó en silencio, pensando a quien podrían infiltrar en la tripulación de Drake sin que le descubrieran. En unos minutos tuvo la solución.

-Anderson, busca a O'Donell y que venga a mi despacho. Vamos, la reunión ha terminado, largo de aquí, ¡Ya!

Todos salieron corriendo, temiendo el genio del Gobernador. Este se dirigió hacia su salón y ordenando a uno de los trabajadores que llamase a su hija Maureen para que también fuese a la reunión.

En el gimnasio, al otro lado del edificio en el que trabajaban, estaba Devis O'Donell entrenando, como hacía todos los días. Quería ser el mejor, que Hughes se sintiera orgulloso de él, ya que le debía la vida. Cuando apenas tenía diez años sus padres le abandonaron, dejándole en uno de los peores barrios de la ciudad en la que vivían. Al principio comía lo poco que encontraba en la basura y dormía acurrucado en los portales en los que conseguía que no le echasen los dueños, hasta que un día, cuando llevaba un par de meses sobreviviendo a duras penas, un hombre se acercó a él y después de mirarle de arriba a abajo le ofreció dinero si se iba a dormir a su casa. El pequeño aceptó, confiando en que ese señor le daría comida y calor, sin ver la sucia mirada que había en sus ojos. Pocos metros antes de llegar a su transporte el hombre empezó a ponerse nervioso, sin dejar de mirar a su alrededor, acelerando el paso y apretando con fuerza la mano del pequeño, que empezó a removerse y a intentar soltarse, aquello ya no le gustaba, pero aquel tipo le tenía agarrado con fuerza. Devis empezó a gritar para que le soltase, completamente aterrorizado y al no conseguirlo le mordió con fuerza en la mano, llevándose un cacho de carne con él y saliendo corriendo como alma que lleva el diablo cuando por fin consiguió liberarse. Estuvo un par de días oculto, sin atreverse a salir de su escondite hasta que el hambre y la sed pudieron con él. Antes de salir se prometió que nunca más volvería a estar indefenso.

Desde aquel incidente, su vida en la calle dio un giro de 180 grados. Pasó de estar escondido y alimentarse de sobras a robar lo que necesitaba y cuando lo necesitaba, sin importar lo que fuese y a quien se lo quitase, hasta que cuatro años después robó una bolsa del dinero al Gobernador. Devis intentó huir al darse cuenta, pero los soldados le atraparon fácilmente. Hughes quedó sorprendido al verlo, jamás pensó que un niño pudiera acercarse tanto y robarle sin que se diese cuenta, por eso le propuso llevarle con él y entrenarle para que fuese uno de sus cazarrecompensas.

Galactic PiratesWhere stories live. Discover now