Esta noche

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¿Cómo dejé que me hicieran esto...?

Noches como la de hoy desearía poder sentirme normal, salir de fiesta y emborracharme por ahí. Bailar con algún desconocido sería ideal, dejar que toque mi cuerpo, eso sería ideal para borrar el suave tacto de él y como tocó mi cuerpo. Sus manos grandes y delgadas, sostuvieron mi cuerpo y lo palparon como pudieron, yo estuve a su merced, pero eso termino por corromper lo poco de inocencia que quedaba en mí.

Si hubiera sabido que todo era u juego, que sus palabras lo eran habría jugado con él y habría ganado, si me hubiera advertido que iba a terminar de romper mi ser como alguna vez empezó yo no lo hubiera permitido, no hubiera involucrado mis sentimientos ante su juego y aun asi tiene el descaro de dar vuelta la situación y hacerme sentir culpable. Me siento podrida hasta la medula, como esas verduras que quedan en las partes más difíciles de encontrar en el refrigerador.

Ambos estamos rotos, yo y mi odio autocompasivo hacia mí , con actitudes que rozan lo toxico no puedo ser quien creía que él merecía pero luego que terminara de destruirme y a pesar que no lo odio no deseo que encuentre algo o alguien aunque no soportaría saber que sufre. Él está roto de otra manera, él se rompió el mismo, se destruyó y no quiere que le arreglen, no quiere ser ayudado, quiere vivir en ese infierno que le llama día a día creyendo que es víctima cuando no entiende que no existe victima ni victimario en su corrupción. Yo creía que podría ayudarlo, pero él espera que sea yo otra persona, como si pudiera transformarme en lo que él desea.

Noches como hoy desearía haberle alejado cuando sentí las ganas de escapar como las veces anteriores, pero pensé que sería distinto, mi error. Él es bueno con las palabras, sabe que decirme, pero en realidad no sabe que es mi punto de inflexión, mi único punto débil, con quien me siento del porte de una hormiga. A pesar que siempre tiene excusas para su forma de actuar, sus disculpas jamás son sinceras y sus palabras de querer hacerme feliz significaban que quería destruir hasta lo último que quedaba de mi inocencia, de mi esperanza hacia las segundas oportunidades, hacía que podría salvarlo y salvarme. Ya ni siquiera quiero pensar en el futuro, ese futuro que decía que quería compartir conmigo, pero eran mentiras, la mayor parte de lo que dijo lo eran, los hechos dijeron todo.

Noches como hoy preferiría no haberlo conocido, o simplemente no haber vuelto a él como siempre lo hice pero arranqué de miedo a tenerle cariño en vez de odio. Noches como hoy desearía odiarlo por besarme, por decirme que me quería, por tocar mi cuerpo y hacerlo sentir como nadie lo había hecho, por haber jugado con mis sentimientos, por no considerarme lo suficiente para él y haberme corrompido completamente.

Escritos de media nocheWhere stories live. Discover now