Tu cabello tan suave como la brisa, acaricia tu frente, como el sol a mi piel.
Tus ojos adornan tu rostro, y resaltan sobre tu blanca tez; los cuales hacen juego con la húmeda arena de la orilla.
Tu pequeña y delicada nariz, posicionada sobre tus finos y rosados labios, tan cálidos como tu voz.
Tu lengua danza al ritmo de las palabras, y se mueve entre tus perlas, perdón, dientes; tan blancos como la espuma que forma el mar al agitarse; como mi corazón al oírte.
Tus tranquilos movimientos guiados por el ritmo de las olas en un soleado y pacifico día; como también en una noche tormentosa y caótica.
Tu personalidad, tan fría como el mar durante el día, pero tan cálida como este por la noche.
Tú. Simplemente tú.
Y yo me pregunto, ¿cuándo llegará el día en que deje de relacionarte con las cosas que amo?. Creo tener la respuesta. Porque te amo a tí.
