Todo comenzó el 12 de Junio de 1996, un día lluvioso, nublado, oscuro. Fue el día más triste, para él.
No sabía qué pensar, como reaccionar, se sentía decepcionado de sí mismo, tanto que llegó a la depresión rápidamente, más de lo normal.
Todos se preguntarán, ¿Cómo llegó a la depresión con tanta urgencia?, solamente dos palabras responderán, El Amor.
El amor siempre de define como la atracción emocional o sexual entre dos personas, tanto hombre-mujer, persona-objeto, persona-animal, etc.
El famoso dicho "El amor no tiene fronteras", se le puede denominar metáfora pura, afirma que el amor no tiene límites posibles, no da lugar a la imaginación, encerrando al amor en un pozo infinito.
Citando la famosa frase de Pablo Neruda "Es tan corto el amor, y tan largo el olvido", el amor tiene trascendencia, es decir, que aunque acabe, siempre hay una marca, que puede o no ser remplazada, pero lo único que lograrían serían sumar una marca más.
Muchos autores ya sean de poemas, cuentos, novelas, ensayos, etc., Tienen una manera diferente de manejar el amor, lo pueden definir en ramas como lo dramático, épico, lírico, en caso de poemas, lo romántico, barroca, culta, modernista, etc.
Todos tienen un punto de vista diferente a como puede llegar a ser el amor en base sus experiencias.
Continuando con la historia...
El chico de tan solo 16 años cayó en una depresión luego de perder a su madre en un trágico accidente de auto, su padre quedó gravemente hospitalizado. Él, en cambio, salió ileso, y, nadie podía creer como de tal incidente podría salir sin un solo traumatismo.
Era muy sociable, una persona que no era egoísta, muy compañero con todos, sus calificaciones eran estupendas, hasta ese momento.
Pasaron los días, semanas, meses., El padre seguía hospitalizado, en estado de coma.
Mientras, el chico se quedaba con sus abuelos, asistía a clase, pero, estaba muy distraído, pensando en aquel momento donde vio a su madre morir, en sus brazos.
Tenía bajas las calificaciones, pasó a ser un chico solitario, como un lobo sin su manada, una persona sin el afecto de su familia.
El 23 de Octubre de ese mismo año, el padre falleció, trágicamente, perdiendo la lucha contra el estado de coma. Él chico que ya sufría secuelas de depresión, hizo que estallara, de tal forma que lo llevara a pensar sobre el suicidio, pero, algo lo impidió. Cuando ya no veía salida, una luz, un resplandor tan pero tan grande, que todo aquel que mirara fijamente, quedaría ciego, de amor.
Una chica, nueva en su colegio, se había robado la mirada del chico tan especial.
Se enamoró al instante, tan fuerte como un abrazo concientizado por dos personas.
Tomó valor para afrontar la situación de su madre y padre, toda su depresión había desaparecido por un instante, todavía tenía una razón por la cual vivir, esa chica, que encandecía con su cabello color oro, sus ojos color diamante, y su sonrisa color nieve.
Pasaba horas mirándola, parecía un detective y un homicidio, quería saber mucho sobre ella.
Luego de pasar semanas mirándola, pensando y soñando con ella, tomó el valor de invitarla a salir, a lo que la chica le respondió que sí, pero, con una condición.
La condición era que él sonriera.
Asombrado, el chico le responde que sí y sonríe, la chica acepta su sonrisa, pero, dudando un poco de la situación ya que sabía que no iba a ser como ella esperaba.
El día de la cita fueron a un lugar peculiar, donde el chico iba con su madre, cuando tan solo tenía cinco años.
Era un lugar significativo, el chico lo llamaba "Estrellas estrelladas", ya que se podían admirar las estrellas, pero cuando mirabas hacía el horizonte veías al sol a medias de salir, como si estuviese estrellado.
Estuvieron horas y horas hablando sobre sus vidas, contándose secretos, anécdotas, para conocerse mejor. El chico por más que estuviera muy enamorado, le ocultó lo de sus padres, lo que sentía. No estaba preparado para contar algo que cambió su vida radicalmente, de todas formas, la cita fue una de las mejores experiencias para el chico, uno de los momentos que recordaría por el resto de su vida.
A los pocos días tuvieron otro encuentro en su colegio, ya que cursaban en clases diferentes y se veían muy poco durante la semana.
El chico seguía como la primera vez, enamorado, ciego de amor., La invitó a salir nuevamente, pero la chica se negó, y él no sabía cómo reaccionar, y pensó en darle un tiempo, ya que no sabía que le sucedía.
Pasaron días, semanas, hasta que ella decidió hablarle, y disculparse, pero, también le confesó que no podía hablar ni salir con él, nunca más.
El chico, confuso, desesperado ante la situación, las preguntas abundaban en su cabeza, todas sin respuestas. Decidió enviarle un mensaje de texto, no esperaba una respuesta, ya que la chica le había dicho que no le iba a hablar.
Después de una larga espera, de tres días exactamente, el mensaje llegó, con una explicación un poco confusa:
"Es muy complicado alejarme de ti, por el simple hecho de que te quiero muchísimo, para el poco tiempo que te conozco, sé que me has estado ocultado cosas, he escuchado rumores., Se lo que has sufrido, lo que has sentido, y sé que alejarme de ti, no es de ayuda, pero, es lo mejor para mí y en parte, para ti..."
El chico no supo entender cómo podía entender su sufrimiento, él sabía que ambos se ocultaban algo, así que decidió investigar sobre ella.
Después de que el chico preguntara por aquí y por allá, la chica no existía, era como un fantasma, pero, a la misma vez un ángel, ya que..., nadie sabía nada sobre ella, era como si no existiera, pero tenía la característica de ángel, había iluminado el camino del chico como un foco con fuego color rojo y naranja, una mezcla incandescente, potente. Él había olvidado todos sus problemas cuando salía con ella, cuando sonreían juntos.
Marco un antes y un después en la vida del chico, que la busco la mayor parte de su vida, la utilizo como ancla, una ancla de felicidad, de amor, para no volver a caer en una depresión, nunca perdiendo la esperanza.
Pasaron días, semanas, meses, años, pero la chica nunca apareció.
El chico, que ya era un anciano, estaba hospitalizado.
Lloraba de impotencia, por no poder encontrar al amor de su vida, su ancla de felicidad.
Cuando llegó el día de desconectar al chico ya anciano, no se encontraba nadie allí, solo el médico que inmediatamente lo desconectó.
Pero, el anciano no murió inmediatamente al desconectarlo, sintió una pequeña brisa, una luz incandescente, como si la historia se estuviese repitiendo, y la chica apareció, más hermosa que nunca.
Las palabras cortas, pero claras.
"Te amo, y te amaré hasta que me muera"
Lo sorpresivo fue que los ángeles, no mueren.
Él pudo escuchar las palabras de la chica, y sonrió, como si fuese la primera vez. El amor hace que las cosas que no funcionan, tengan una nueva oportunidad de funcionar, en este caso, el corazón.
El último latido.
