Ha pasado ya un año desde que el Capitolio fue destruido; entonces ¿por qué sigo sintiendo rabia cada vez que me levanto por la mañana? ¿algún día desaparecerá? Para ser sincero lo dudo mucho, jamás lograré perdonar todas las atrocidades; ni las que cometió el Capitolio, ni las que me hizo cometer a mí.
A veces sueño con Katniss matándome y gritándome que nunca me quiso, que merezco ser torturado hasta morir, porque, aunque ella no lo quiera aceptar completamente, y nunca nos hayan confirmado nada, ambos sabemos perfectamente que la bomba que mató a su hermana fue idea mía. Cuidar de ella y de su familia era mi responsabilidad, y no había hecho muy bien que digamos ninguno de los dos trabajos.
No culpo a Katniss por elegir a Peeta, después de lo sucedido con Prim y el hecho de que me he vuelto la persona más huraña, hacen de él el mejor para estar a su lado, el mejor para sobrevivir. A pesar de eso, en el fondo, sigo sintiendo celos, cómo me gustaría estar en su lugar; la historia puede que fuera muy diferente si me hubiese ofrecido en los primeros juegos, tal vez Katniss estaría ahorita a mi lado.
Trato de ser fuerte, como siempre lo he sido, pero al fin y al cabo soy un ser humano, y cuando nadie ve, a veces, me rompo. Pienso que la ira contra el Capitolio es lo único que me sigue manteniendo vivo, pero ya no hay Capitolio que detestar, solo quedan los recuerdos, a los que me trato de aferrar para no ahogarme.
Mi familia se encuentra a salvo en el Distrito 13, por lo que no me tengo que preocupar demasiado por ellos. No suelo visitar a menudo, tengo muchas cosas de las que ocuparme dónde estoy, y preferiría que no tuvieran que soportarme, todo rastro cariñoso de mí se ha ido, me siento como la cascara de lo que un día fui.
El trabajo me distrae, después de que los rebeldes ganaran, Coin, antes de que la mataran, me nombró coronel en el Distrito 2... ¿de qué? en realidad no estoy muy seguro, lo que hago es planear estrategias para el ejército de Panem, porque el país sigue necesitando seguridad; aunque, por supuesto, me estoy cerciorando de que esta no reprima a los ciudadanos como hacía antes, sino que los proteja, como siempre tuvo que haber sido. Supongo que vieron potencial en mí debido a las ideas que desarrollé con Beete.
Me proporcionaron mi propia casa en la ciudad, es una casa grande, llena de lujo, pienso que debió pertenecer a alguien de rango importante muy amigo del presidente antes. Rara vez voy allí, solo para ducharme y cambiarme de ropa; me repugna que esa casa haya sido el regalo del presidente Snow a alguien, y vivir entre tanto lujo me incomoda.
Me la paso en el Hueso trabajando y velando por todo Panem, siempre he necesitado a alguien a quien proteger; no encuentro mejor manera de invertir mi tiempo.
Cierto día me había quedado dormido en mi escritorio sobre unos planos del Distrito 8, cuando alguien golpeó la puerta. Me sobresalté y tiré unos cuantos papeles.
—General Hawthorne, soy el teniente Robeson, permiso para pasar. — Leo Robeson había sido mi teniente desde que me nombraron general, era una persona muy humilde e inteligente.
—Puede entrar teniente. — dije tallándome la cara para despertarme un poco.
Leo era procedente del Distrito 10 y había sido uno de los primeros rebeldes en organizarse en su distrito. No tendría más de veinte años, era moreno y alto, tenía una larga cicatriz que le cruzaba la mejilla y unos ojos cafés cándidos, a pesar de su tosco rostro.
—Hola Gale, necesito discutir algo contigo. — se sentó en la silla que estaba frente a mi escritorio. —Veo que te has vuelto a desvelar frente a esos planos, no es sano que hagas eso ¿sabes?
—No deberías de preocuparte por mí, me sé cuidar solo.
—Tranquilo, eso no lo pongo en duda.
—Bueno ¿Cuál es el motivo de tu visita?
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¿Perdonar?
FanfictionOne-shot Los Juegos del Hambre Sinsajo La guerra contra el Capitolio terminó y a Gale Hawthorne se le ha asignado un cargo en el Distrito 2 para administrar a los Agentes de la Paz. Su vida se ha convertido en una llena de trabajo y amargura, hasta...
