C1. Memorias del corazón.

11 0 0
                                        

De pronto me encuentro sentada en la sala de nuestro hogar, uno que hemos construido con dedicación y esfuerzo, recordando todos los momentos de nuestra vida juntos...
Como no recordar la noche en que nos conocimos, a través de la cámara y un monitor, te vi por primera vez en una sala de chat, estabas divino, radiante, lo más delicioso que nunca había visto, y ahí estabas, eras tú, ese que hoy me acompaña cada día al despertar a mi lado en nuestra cama y cada noche al acostarnos en la misma. Recuerdo tu carita dulce, tu carita de niño, ansioso de saber de mí, de conocer cada milímetro de mi piel, y yo, deseaba que lo hicieras, deseaba que encontrarás en mí aquello que en ese mismo instante yo había encontrado en ti... y así fue entre pláticas inmaduras y sonrisas nerviosas nos fuimos conociendo y cada vez más nos convertíamos uno en parte del otro, entre más tiempo pasó nos hacíamos más uno adicto del otro, al irnos conociendo nos fuimos entregando fielmente sin tapujos ni cadenas, nos abrimos sin censuras.
Así pasábamos nuestros días, tardes y noches, ni dormíamos, no nos daba hambre, pero conectarse uno con el otro se volvió una regla indispensable.
Pasaron horas, días, semanas y meses, formalizamos nuestra relación, nos volvimos novios, y aunque la distancia nos separaba nuestro encuentro no era pretexto, hasta que llegó el día de tomar una decisión, pues nuestras familias dudaban de nosotros, no creían que fuera buena idea seguir con nuestra relación, desconfiaban que fuese verdadero nuestro sentimiento...

Todo o nadaWhere stories live. Discover now