El curso había terminado. Don Anselmo, al tiempo que entregaba los boletines de notas a sus alumnos, les tendía la mano en señal de despedida.
Cuando llegó el turno de Simón, el profesor, muy preocupado, le comentó:
-Simón, Simoncillo, lo siento. Este verano tendrás que llevar a cuestas el libro de matemáticas...
-¿Cómo?- se sorprendió Simón-. Pero si el examen lo hice muy bien, don Anselmo..., de verdad que...
-¿Qué lo hiciste muy bien?- preguntó el profesor más sorprendido aún-. Mira...- y le mostró la hoja con las preguntas y las respuestas-; la primera pregunta dice:《¿Cuánto es 1/5 + 1/6?》,y tú respondes que 《un piso más》.¿Qué es eso?
-¡Está clarísimo! -afirmó Simón-. Si se un quinto piso subes a un sexto, has subido un piso más ¿no?
-¡No!- respondió don Anselmo al tiempo que se le ponían las orejas un poco rojizas.
Simón intentó buscar apoyo entre sus compañeros, pero como ninguno de ellos le daba la razón, pidió a don Anselmo que continuase.
-Bueno, siga, siga...
-La segunda pregunta dice: 《¿Cuál es el área de un cuadrado?》, y tú respondes que 《depende del tamaño del cuadro》.¿Qué cuadro ni qué ocho cuartos? -protestó don Anselmo.
-Claro, usted no me dio más datos... -se disculpó Simón encogiéndose de hombros.
-¿Y qué me dices del problema? -preguntó el maestro más acalorado aún.
-¿El problema? ¿El problema? -le replicó Simón-. Con el problema no se meta, que ése sí que está bien resuelto. Lea lea...
-Claro que leo- y don Anselmo leyó-: 《Sí un kilo de azúcar vale 0,95 euros, ¿Cuánto valdrán 10 kilos de azúcar?》
-Pues lo que yo he contestado: 《8,80 euros》-afirmó Simón.
-¡Pues no!- gritó don Anselmo, y dio un golpe con la hoja en la mesa-; porque 10×0,95 son 9,50 euros, 9,50 euros, 9,50 eu...
-¡Pues no!- le interrumpió Simón moviendo la cabeza a un lado y a otro-. Mi madre compró ayer diez kilos de azúcar y le costaron ocho euros con ochenta céntimos porque estaba de oferta..., se lo aseguro...
Don Anselmo no tuvo respuesta para aquello, se secó el sudor de la frente con el pañuelo y entregó al Simón el libro de matemáticas y el boletín de notas.
Luego, muy bajito, le dijo al oído:
-¡Toma, feliz verano!
Cuando Simón llegó a su casa tuvo una gran idea. Arrancó del libro las páginas y lecciones más difíciles, dejando sólo las pastas, el índice y unas hojas con sopas de letras. De este modo consiguió que el texto de matemáticas fuera más sencillo y menos pesado para así poder llevarlo a cuestas todo el verano.
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Las vacaciones de Simón, Simón
HumorHa llegado el verano y, con él, las vacaciones. ¿Te animas a irte a la playa con Simón? Allí conocerá a muchos amigos y se divertirá un montón.
