- El amor es un mito, no existe, los hombres son unos buenos para nada, nunca más me enamorare, prefiero vivir sola que mal acompañada.....- Mandy entró a su casa como un tornado, tirando la mochila en el piso y dejando a su paso a todos confusos, sus afirmaciones y lamentos en contra del amor y los hombres podían escucharse hasta la otra cuadra.
-Pequeña que pasó hoy porqu..- su madre intentó acercarse y ver que le pasaba pero ella enseguida entro a su cuarto y cerró la puerta.
- no quiero ver a nadie, que nadie me moleste- gritó desde su cuarto.
Clarice la mama de Mandy preocupada, pero sabiendo que por el momento su hija no iba a dejarse ayudar, decidió esperar hasta más tarde. Pero había alguien más en la casa que después de muchos años venia de visita tras la muerte de su esposa y solo esperaba ver a su querida nieta, que al parecer no tuvo un buen día.
- Papa lo siento, no sé qué pasó esta vez, pero ella no suele ser así- intento escusar a su hija.
- no te preocupes, iré a ver que le ocurre, tal vez a mí sí me reciba, recuerda que soy su abuelo favorito- dijo Leo, guiñando un ojo, mientras caminaba hacia el cuarto de su nieta, la menor de todas, su hija Clarice fue la última en casarse y la que más lejos se fue del hogar, por eso ahora que su amada esposa falleció, no pudo evitar ir a visitar a sus pequeñas.
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toc. Toc.
- mamá porfavor déjame un rato, luego te cuento- dijo Mandy sollozando.
- no deberías preguntar primero quien es?- dijo el abuelo
Mandy al escuchar esa voz extraña y grave pero al mismo tiempo conocida, salió de un salto de la cama y abrió la puerta, no podía creer su abuelo estaba ahí.
- abuelo, cuando has llegado, porque no me dijiste que venias? - exclamó Mandy mientras abrazaba a su abuelo.
- Mandy princesa, te he extrañado mucho, has crecido bastante- dijo Leo mientras se secaba las lágrimas que habían quedado en sus mejillas. No la había visto desde hace 4 años, pero parecían siglos, había crecido y era igual a su madre, que a la vez era igual a su esposa.
- abuelo, yo.. - comenzó Mandy al ver la preocupación en la cara de su abuelo y notar su ternura al limpiar sus lágrimas.
- princesa, escuche perfectamente, y aunque me parece que a tus 15 años eres muy pequeña para pensar y sufrir por amor, no he venido a preguntarte qué pasó. Solo quería saludarte y como ya es tarde invitarte a cenar.- propuso el abuelo.
- claro abuelo, deja que me cambie- Mandy se vistió lo más rápido que pudo, no iban a cenar fuera, pero para el abuelo la cena era una comida a la que se tenía que ir bien vestido. A pesar de su corazón roto y el dolor que sentía por lo que el estu... de su novio le había hecho decidió que la visita de su abuelo era más importante, especialmente por ser la primera después de muchos años sin verle y de la muerte de la abuela.
La cena estuvo muy buena Clarice se esmeró sabiendo los gustos de su padre, recogieron juntos los platos, al terminar llegó Rafael, el padre de Mandy, cansado del trabajo saludo a su suegro ceno rápido y se retiró. Clarice quería interrogar a Mandy por su comportamiento en la tarde pero una mirada de Leo le previno de hacerlo.
- princesa, ven que te voy a contar un cuento- le dijo el abuelo, a pesar de considerarse bastante adulta para eso, Mandy amaba las historias de su abuelo, ninguna era de fantasía, o magia, todas eran históricas, pero de diferentes tramas, como acción, otras de comedia y otras de romance.
- abuelo ya soy grande- intento hacerse la adulta, pero a la vez se acostaba en su cama lista para escuchar e imaginar todo lo que su abuelo le narraba y describía.
- esta historia es nueva, nunca te la había contado, pero sé que te gustara. Se trata del amor, un amor entre dos personas que a pesar de las adversidades salió adelante.-
Mandy puso mala cara, era de lo último que quería escuchar, amor, un mito, en el que muchos (ilusos según ella ) creían, pero siendo una historia nueva y viendo las ganas que tenía su abuelo de contarla decidió quedarse callada y escuchar.
- bueno, preparada? Comencemos. Érase una vez dos castillos, un príncipe, una princesa que a pesar del odio que se demostraban ocultaban muy dentro un amor tan fuerte como el acero...
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Un amor como el nuestro
Historical FictionMandy puso mala cara, era de lo último que quería escuchar, amor, un mito, en el que muchos (ilusos según ella ) creían, pero siendo una historia nueva y viendo las ganas que tenía su abuelo de contarla decidió quedarse callada y escuchar. - bueno...
