Capitulo 1

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Estoy en la cama, una energía descomunal invade mi cuerpo. Me levanto rápidamente y observo la habitación. Comienzo a saltar en la cama, de la nada, siento una presión en mi pecho que me dice que salte más y más alto. Cuando estoy en el aire, cierro los ojos, esperando caer, pero no lo hago, simplemente estoy suspendida en aire, flotando en el medio de la habitación. Respiro profundamente y suelto el aire, definitivamente es la mejor sensación que sentí en mi vida. Voy recorriendo mi habitación de punta en punta impulsandome con los pies, doy vueltas en el aire, vuelo...

-Bella, despierta, tienes que ir al colegio. Se va a hacer tarde.

Era un sueño. Mierda.

Me quede un rato con los ojos cerrados, apreciando la hermosa imagen en mi cabeza, solo unos segundos, para que la ilusión de que sea real no desaparezca por completo.
- Hey, despertate,¿Cuántas veces te lo tengo que decir? Hace media hora te estoy llamando. - dijo mi mamá.

Exagerada.

Era imposible que haya dicho mi nombre y no me haya despertado. Siempre es así, cuando vas a mi escuela y eres el blanco perfecto para las bromas, desarrollas ese sexto sentido que hace que te despiertes cuando se refieren a ti.
Recuerdo cuando estaba en un campamento con mi colegio. Estaba tranquilamente durmiendo, hasta que escuché murmullos
-Yo se lo pongo
-¿Segura?
-Si, no se va a enojar conmigo.
Para saber que hacían, abrí mínimamente el ojo izquierdo, para que no descubran que estaba despierta. Una compañera estaba abriendo una pasta dental en frente de mi.

- Ni se te ocurra- le dije con voz amenazante y con los ojos cerrados

Mi compañera, al no esperarselo, dio un salto hacia atrás y comenzó a reírse. Luego volvieron a intentarlo pero no lo consiguieron.

Al fin abro mis ojos y me levanto de la cama, tomo mi toalla y entro a bañarme.

-¿Estas emocionada?- preguntó mi mamá. Era el estúpido primer día de clases. Yo estaba en quinto año de la secundaria, y lo malo de eso, es que para ese entonces todos tienen sus etiquetas, sinceramente son estúpidas, ya que las personas cambian, física y mentalmente, pero eso no importa, porque cuando tú etiqueta está puesta, nunca la vas a borrar, todos te verán así hasta que termines la secundaria. Mi etiqueta no era la peor, estaba bien con ella. Rarita, yo era la rarita, todos creían eso, bueno, casi todos. Rossie era la excepción, mi mejor amiga. Ella creía que era distinta en el buen sentido, siempre me decía que era graciosa, algo tímida pero de una manera diferente, buena amiga, y que eso era lo que le gustaba de mi.- Se que es difícil al principio, pero siempre puedes comenzar devuelta Bella- siguió mi mamá.
- Para ti es fácil decirlo- le contesté.

Mi mamá era una persona muy buena, pero sumamente histérica, creía tener la razón en todo, y a veces la tenía pero, en este caso, no, ya no había vuelta atrás. De todas formas no quería cambiar, estaba bien así, invisible, leyendo mi libro en los recreos, escondida de las personas, encerrada en mi burbuja, ese era mi lugar y todos lo sabían.

- Ya llegamos,- dijo mi mamá, despertándome de mis pensamientos- que tengas un buen día.

-Gracias.

La semana transcurrió muy rápido, ya que Rossie se ausentó al colegio por estar de viaje con su família, pero como se lo prometí, le guarde el lugar que me pidió.
¿Tres meses y se va de vacaciones justo cuando empiezan las clases?
Era obvio que la extrañaba mucho, es mi primera y única amiga. Nos conocimos en el jardín de infantes. Yo estaba tranquila, acostada en el pasto viendo las formas de las nubes y de la nada...
- Hola, soy Rossie- dice una niña dulce, con cabello negro, al igual que sus ojos- ¿Queres jugar con nosotros?
Me fijé un momento en el resto de los niños que había en el patio de juegos, hacían mucho ruido, y yo estaba tan tranquila ahí...
- No- le contesto .
La niña me miró con cara de no tener muchos amigos.
-Solo quiero ser tu amiga- dijo simpáticamente.
- Yo no quiero ser tu amiga- le respondí,¿Para qué darle falsas ilusiones? Yo no quería jugar.
La niña se fue corriendo muy ofendida, pero no se rindió, al día siguiente volvió y se sentó al lado mío, mirando las nubes, su mirada estaba fijada en una en especial, seguí su mirada y me deleite con la imagen, era un gran pájaro.
- ¿Es increíble no?- le dije.
- Es muy bello.
Y apartir de ese momento, ambas supimos que éramos amigas.

Solo yoTempat cerita menjadi hidup. Temukan sekarang