1.- Aislada por propia voluntad.

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Últimamente las noticias interrumpían los programas semanales con mucha frecuencia, según decía mi madre. Era el principal tema del que los adultos hablababan antes de tomar el autobús, en el ascensor de la oficina poniéndose los guantes de agricultura.

 La verdad es que yo detestaba ver la tele. Me daba asco la en la que la prensa se aprovechaba de las desgracias de los de su propia raza para ganar audiencia. Odiaba el que repetían una y otra vez la misma noticia oscura si es que se quedaban sin más basura que emitir. La forma en la que acosaban a personas famosas y emitían toda su vida privada en la prensa rosa, cuando manipulaban la información para hacerla ver peor o mejor de lo que eran las cosas y así causar más impacto... En resumen, odiaba la tele. Sólo me gustaba ver caricaturas.

También el hecho de que por ese entonces estaba con exámenes, trabajos y presentaciones hasta el cuello me impidió interesarme de nada más aparte de mi vida académica. Alguna vez me lo comentaron mis padres: "Está habiendo un virus muy extraño y se está extendiendo rápido" Sólo es otro virus que acabará erradicándose donde comenzó, no será para tanto, pensé.

Creía que mi padre estaba exagerando como siempre hacen cuando alguna nueva enfermedad aparece, que sólo estaba emparanoyado. Si por hecho que sería como cuando el Ébola apareció y todos decían que tenían miedo por que terminaríamos contamimados. Pero apenas hubo un par de infectados y la cosa no llegó a más.

No le di muchas más vueltas al tema y volví a meter la cabeza en mis apuntes para prepararme para el exámen de química del día siguiente. Llevaba días encerrada en mi cuarto saliendo únicamente para ir mis exámenes de final de trimestre y luego volviendo a mi habitación para dormir y descansar. Segundo de bachillerato estaba siendo demoledor.

Estaba agotada mentalmente, el berilio con el carbono se me mezclaban y pronunciaba "carbo..rilio" entre cabezada y cabezada, así que decidí dejarme llevar por mi necesidad vital de dormir, y pronto caí en la total y reconfortante oscuridad.

Celine estaba parada frente a mi, inmóvil, callada, impasible, con la mirada perdida en algún lugar. Ella estaba demacrada. Tenía la piel extremadamente pálida, hasta con un subtono verdoso, y llevaba ojeras  profundamente oscuras  hundidas e hinchadas. Tenía la piel salpicada en rocío de sudor, los labios blancos y deshidratados y parecía respirar muy lentamente porque su pecho casi no se movía.

De repente me clavó la mirada, y pude distinguir mejor el estado de sus ojos: Exageradamente inyectados en sangre y con sus pupilas dilatadas hasta cubrir casi todo el iris. "Huye de aquí... Te quier.."

Súbitamente empezó a gritar, todo lo que nos rodeaba empezó a desmorronarse como cuando un niño destruye poco a poco sus castillos de arena. Se arañaba la cara, se frotaba desesperadamente los ojos, se tiraba del pelo, gruñía y gemía a tortuosos gritos. Yo símplemente estaba paralizada, aterrorizada, y no podía hacer nada.

"Celine... ¡CELINE! ¡CELINE AGUANTA..! ¡¿QUÉ TE OCURRE?!" Gritaba en mis pensamientos porque no podía mover la boca y sólo sentía mis lágrimas tibias caer por mis mejillas.

De repente se volvió a quedar quieta, pero esta vez no se mantenía erguida. Parecía que no podía, pues estaba en una pose muy extraña, con los brazos encogidos y con la espalda ladeada. De su boca, nariz, orejas y ojos chorreaban hilos de sangre y sus ojos se había tornado blanco.

Para ese punto yo estaba aterrorizada, nunca había visto nada así, sangriento y traumatizante, y el hecho de que mi mejor amiga fuera la primera estaba siendo devastador. Temblaba de pienses a cabeza como un flan en un terremoto, entonces se me abalanzó sobre mi y lo siguiente que sentí fue un profundo dolor en el hombro y el líquido caliente correr por mi brazo.

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⏰ Last updated: Dec 25, 2016 ⏰

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