Parte 1 Sin Título

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Todavía recuerdo aquel hombre, con su porte tan orgulloso, esa persona que tanto me gustaba, que me hacía tan feliz. Ahora él ya no está, es un cadáver dentro de un cajón, enterrado tres metros bajo la tierra húmeda y fría.

Lo siento, siento que me estoy volviendo loco, a cada minuto lo escucho, tengo la sensación de que me rodea con sus brazos y me acuna en su pecho, cómo lo hizo aquella noche. El día en que su corazón dejó de latir, el día en el que ya no podía acariciarme, no podía darme calor, y yo solo podía llorar por él. La policía me había cubierto con una manta y quitado mi revolver, me apartaron de su cuerpo, me alejaron del cuerpo de quien por más de cuatro años fue mí amigo, para mí más que eso. No pude soportar ver cómo se lo llevaban, envuelto en un manto de plástico negro, lejos de mí. Me dolió su ausencia de vitalidad y el que me dejara solo y con un nudo en la garganta como el que tengo en este momento.

Pensé que el día de su muerte sería cuando fuera un anciano, cuando estuviera conmigo, cuando tuviésemos arrugas, hijos, hasta nietos, pero la muerte nos separó demasiado pronto.

Todo sucedió muy rápido, íbamos a buscar a mi padre, solos, él y yo, y nadie más, sin previo aviso, un hombre muy corpulento se abalanzó sobre nosotros y comenzó a atacarnos a puñetazos, patadas e, incluso, con disparos de su arma, Eren y yo solo atinamos a escondernos tras un volquete que estaba en la esquina de la calle. Sacamos nuestras armas como pudimos, cargamos las balas y empezamos a disparar, logramos herirlo, pero no de gravedad, él de un solo balazo, al final del episodio, terminó con la vida de mi "amigo". Aquella noche juré que encontraría a ese hombre y me vengaría por haberlo asesinado, dejándome a mí solo, en este mundo que no entenderse reglas, que no respeta ni leyes, ni autoridades, pero lo que menos entiende o respeta es la vida de las personas, en este mundo, con un solo balazo, o con tan solo un simple cuchillo una o muchas vidas pueden desaparecer, como en nuestro caso.

Siempre volveré a lo mismo, es inevitable, nunca podré olvidar ese hecho, lo sucedido, cómo tan rápida y trágicamente mi mejor amigo se fue, cómo me abandonó, sin, ni siquiera, poder decirme "adiós".

Hoy me encuentro solo, sin ganas de avanzar, rendido y sumido en un abismo tan profundo y oscuro que no encuentro la salida, no la veo, estoy llorando mientras escribo esto, mis lágrimas mojan todo el papel, siento frío, la falta de calor y consuelo me consume, no puedo impedir sentirme así, solo, devastado, medio muerto y sobre todo asustado. Si pudiera volver el tiempo atrás y haber evitado ir por aquel lugar, sin duda lo haría.

Estoy escribiendo una carta que colocaré, junto a unos claveles blancos, en su tumba, sé qué no podrá leerla nunca pero al menos no me sentiré tan solo. En ella volcaré el hueco que hay en mi ser. Los claveles blancos, los colocaré por una sola razón, en el lenguaje de las flores significa "mi amor sigue vivo", y eso es lo que quiero que sepa, que siempre lo querré, como amigo y como persona. Bien dicen en las bodas "hasta que la muerte los separe", no llegamos al altar, ni siquiera a ser algo más, sólo amigos.

Luego de mucho tiempo de buscar el paradero del asesino, logro encontrarlo, vive en un lugar muy apartado de la ciudad, sigo sin saber sí aquel día nos siguió o si fue mandado a matarnos, por que sé que no fue sólo para terminar con la vida de Eren, sino que iba a terminar con la mía también. Traté durante varios meses de seguirlo, pero me fue imposible, cometía homicidios, a conciencia, como para que yo le siga la pista, desaparecía sin dejar rastro, maldito, no sé como una persona puede matar de esa manera, sin remordimientos, sin sentirse culpable, lo hace para que yo caiga en su trampa, lo presiento.

No siento mi cuerpo, llevo días sin comer o tomar una gota de agua, todo por seguirlo y conseguir mi venganza, así él puede descansar en paz, así, mi amigo y compañero puede retorcerse de alegría en su tumba, todo por el bien de ambos, por más que ya no esté, yo sigo en pie y voy a seguir luchando con su imagen en mi mente, pelearé para que su muerte no sea en vano, así, de una vez por todas yo pueda vivir rodeado de paz y tranquilidad.

Hace poco encontré su nuevo lugar de residencia, entonces decidí vigilarlo día y noche, creo que no se percata de mi presencia y eso es algo que debo agradecer. Tengo el arma cargada, estoy apuntando hacia su cabeza, ¿Cómo puede tener la desfachatez de ubicarse cerca de la tumba de su más importante víctima?¿Cómo puede, un ser tan despreciable, vivir sin sentir nada al haber arrebatado tantas vidas? Eso ni él debe saberlo.

Volviendo al relato anterior, mantengo mi calibre 9 milímetros apuntando a su sien, un hombre se levanta detrás de mí, sujetándome por los brazos, haciendo presión al punto de soltar mi arma por el dolor, no logre ver su rostro, cuando me di cuenta tenía los brazos sangrando, esta carta pude escribirla hasta aquí, lo único y último que recuerdo es a mí mismo caminado hacia la cercana tumba de Eren y llorar hasta fallecer.

Ya, estando yo no sé en que lugar veo mi cuerpo tirado sobre su tumba, veo mis cabellos azabaches, cubiertos de sangre, ocultando mi rostro, ya, sin vida. No sé dónde estoy, si estoy solo o acompañado, si hay alguien conmigo.

Sueño o RealidadStories to obsess over. Discover now