Te enamoraste de mis ojos, no del mundo que contemplan,
Te enamoraste de mi lengua, no de la praxis subversiva a la que ella incita,
Te enamoraste de mis brazos, aunque no de mis alas,
No te enamoraste de mis sueños, mis tonterías, mis utopías, de esas cosas mías que casi a nadie le importan,
Te enamoraste a medias, a límites, organizada, ordenadamente, algo incompartible conmigo,
Me diste a elegir entre tú o el mundo,
Dijiste que contigo no necesitaría de nadie/nada más,
Quisiste convencerme de cosas así de enfermizas,
Me sumergiste tanto en tus ojos.... ¡que casi pierdo los míos!
Te excitaban mis fuegos, aunque solamente cuando lo encendía tu cuerpo, Te mojaban mis besos, pero no el mensaje de mis labios,
Dijiste que fuera yo mismo, olvidaste que yo me destruyo/construyo permanentemente, no soy algo exacto... ¡yo devengo!
Te enamoraste de esa perfección que ocultaba la niña tan imperfecta que hay en mi...
