Me llamo Luis, me gustan mucho los paseos al aire libre, la playa, el mar, los peces, me divierto haciendo figuras en plastilina, con frecuencia sueño en ser un súper héroe, esos sin capa ni espada, solamente hacer el bien para otros, hay niños y hombres perdidos, personas tristes, enfermos, esas personas que necesitan de que uno le saque la risa para sentirse felices y sanos, sacar la risa es mi especialidad, de esos súper héroes quiero ser yo.
Erase las diez de la mañana, un día domingo, cuando me levante de mi cama, dando un giro y un súper salto que me llevo fuera de ella, aún seguía sin salir el sol, estaba nublado y había mucho viento, un dia, así como hoy, desayune rápidamente, el menú de ese día, eran panqueques, que la abuela amablemente me había preparado, claro... esta vez no le había puesto mermelada de fresa encima y me parecieron los panqueques más desabridos de todo el mundo, bebí mi chocolate caliente que no estaba tan caliente, estaba más frío que las verduras que guarda la abuela en la nevera, había una explicación a todo esto y hasta mis pies lo sentían, era el enorme frio que hacia dentro de casa, pero no me importó, a toda máquina cogí mi bicicleta y me fui deprisa, quería sentir la brisa del viento entumecer mis mejillas ya rojas y quemadas de tanto frio, y así fue... avance a toda marcha, y fue en ese momento cuando pensé... si le hubiera puesto mermelada de fresa a mis panqueques si hubiera tomado chocolate caliente... si no hubiera salido tan ansioso y de prisa, a todo esto perdí el rumbo del camino, me empecé a preocupar, no paso ni cinco minutos cuando de repente empezó a llover fuertemente, pare mi bicicleta y abrí un paraguas que la abuela me había metido en mi mochila, cual sería mi sorpresa que el viento se empecinó en ese momento de ser mi enemigo más que mi amigo, arrebatándome la sombrilla de la abuela, se me escapo de las manos, ¡madre mía! yo me baje de la bici, y fui en busca de mi sombrilla, bueno, la sombrilla de la abuela, no tuve más remedio que dejarlo ir, era inevitable correr tras el viento y la fuerte lluvia, era inevitable, querer estar en casa de la abuela junto a mi madre, tomando chocolate caliente, era inevitable, querer la mermelada de fresa, era inevitable querer escuchar las historias y cuentos de la abuela sentados en la sala y cobijados con una frazada eléctrica de calor, era inevitable sentirme tan triste, comprendí que la impaciencia puede arruinar los planes mejor planeados, comprendí que el mal clima me anticipaba mi suerte, tome coraje y camine con precaución, observe el lugar con lluvia en mis ojos, inmediatamente pensé, que este lugar sería perfecto si y solo si, calentara un poquito el sol, hubiese sido el mejor día, exclame en mi mente, pues ese lugar se encontraba desolado sin habitantes, vacío, era yo en medio de la nada, perdido, con sed, hambre, frío y muy mojado.
Era una montaña con una pequeña cascada de agua, y un enorme río, a su alrededor se veían pequeñas cuevas, y me fui aprovechando de una para que fuese mi refugio, ya se había hecho de noche y yo aún seguía en el lugar, cerré mis ojos, y mis manos cubrieron mis pequeños ojos, me embargo una gran tristeza y empecé a llorar...
-¿Por qué lloras? Pregunto una voz muy ronca y grave, madre mía! Exclame, en ese momento me imagine el rescate del súper bombero, pero su olor válgame Dios, su olor, era un olor fatal, casi que a frutas descompuestas, que abarcaba casi todo el lugar, no quise abrir los ojos, perdí mis esperanzas que fuese un bombero o algún rescatista limpio,
- ¿Por qué lloras? Volvió a preguntarme aquella voz, su acento era amigable, no tenía porque temer replique
Fue entonces cuando abrí mis ojos, quite la manos de mis ojos, y lo primero que vi, fue una gran... pero gran sonrisa, con unos dientes enormes, y una cara enorme, mi primera reacción, fue la de gritar AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH y fue ahí cuando él también gritó -AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Me embargó un enorme miedo pero también la necesidad de saber que era eso, una persona?, una bestia, pie grande, en fin tantas cosas pasaban por mi cabeza, Y fue ahí cuando me quede profundamente dormido creo que del susto y sobresalto.
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Mi pequeño Monstruo Feliz
AdventureEsta es la Historia de un niño llamado Luis, que encuentra a un pequeño monstruo, este monstruo ayuda a Luis a liberarse de todos sus miedos internos, Luis rescata al monstruo de la mutación mediante rituales mágicos, que le ayudaran a tomar su fo...
