Implícitamente, esta obra está basada en lo que sería la vida de Juan Manuel de Rosas; su rol como padre, esposo y hombre de poder; así como también se enseña las diferentes posiciones a las que él somete a quienes lo rodean.
En la escena inicial, se lo muestra a Juan Manuel de Rosas (referido en el texto simplemente como "Padre") junto a su esposa, quien le sirve vino. Este, tajante, se rehúsa a que lo acompañe con la bebida.
Estudia la ventana, o más bien, lo que hay detrás de ella. Se da a entender que el hombre debe tomar una decisión respecto a una serie de hombres que esperan afuera en el frío. Pide su opinión a su esposa acerca de uno de los hombres, pero rápidamente la descarta con un episodio de celos creyendo que ella se siente atraída por tal hombre, de la misma manera de la que se sentirá su hija. Su mujer se muestra temerosa y servil, esclava de sus constantes abusos. Incluso, el Padre comete el acto de levantarle la mano y la obliga a decirle que lo ama. Rápidamente la despacha y entra en escena Fermín, uno de sus criados y mano derecha. Le pide que eche al hombre el cual había estado estudiando con su esposa y lo autoriza también a que lo golpee.
Otra vez, el Padre permanece escudriñando a los hombres restantes. Uno, capta su atención y rápidamente le pide a Fermín que lo deje pasar. El elegido, Rafael, ingresa con timidez. Cabe destacar, que el Padre lo ha elegido ya que se trata de un hombre jorobado, con las intenciones de que ni su mujer ni su hija pudieran fijarse en él.
Aunque se muestra cortés al principio, diciéndole que lo tratará como un miembro de su familia, el jorobado electo para el puesto de educador comienza a ser víctima de los abusos del Padre, siendo humillado, incomodado y juzgado por él a causa de su joroba. El Padre, maliciosamente, incluso le pide que se desvista frente a él para así poder tener el puesto. También, pide tocar su joroba. Rafael no tiene más remedio que aceptar.
Entra en escena Dolores, la hija. El padre presenta a su nuevo instructor, alegando que este le enseñará francés, latín, botánica y dibujo. Dolores se muestra desafiante y disgustada ante esto. A esta altura, se deja en evidencia de que el antiguo instructor fue despedido ya que el Padre sospechaba de un posible amorío entre su hija y él.
La Madre permanece amable, mientras que Dolores, quien parece guardarle alguna clase de resentimiento a su padre, continúa desafiante y sarcástica. La madre se ausenta para buscar su bordado, a pedido del padre, mientras que Dolores de mala gana saca lo necesario para comenzar la clase.
Dolores se burla de su nuevo profesor y su condición, jurándole prácticamente que le hará la vida imposible.
En la segunda escena, Rafael y Dolores están estudiando en la mesa. La madre se asoma con la excusa de corroborar si necesitaban algo, pero se sabe que en realidad es para vigilarlos. Dolores la despide con sarcasmo y luego de que se marche, le comunica a Rafael de que le duele la cabeza y ya no quiere estudiar más.
Fuera, se oye pasar el carro de los "melones" (Estos carros, en realidad pasaban con cabezas cortadas de hombres unitarios).
Rafael insiste en continuar pero Dolores es firme en su decisión de no hacerle caso. Rafael comenta que si se niega a estudiar, deberá informárselo a su padre.
El padre se asoma por la puerta, corroborando que todo marcha bien. Ambos fingen estar estudiando y el padre se marcha.
Luego, entra Fermín cargando una bolsa, la cual mantiene alejada del cuerpo. Dolores pasa de escandalizarse a horrorizarse cuando Fermín le dice que trae melones en ella. Sin embargo, al final, sólo se trató de una cruel broma departe de su padre y el sirviente, quienes querían hacerle creer que ahí dentro había una cabeza.
Rafael insiste con los estudios y, al final, acaba en una acalorada discusión con su alumna quién no para de burlarse de él, hasta seduciéndolo para molestarlo. Al final, la paciencia del instructor se colma al ser llamado "servil" y acaba dándole una bofetada a la joven. Dolores se horroriza. Escandalizada por tal atrevimiento, hace llamar a su padre y miente diciendo que Rafael le pegó como castigo por hacer un mal dibujo. Obviamente, las protestas del jorobado no son escuchadas y acaba por ganarse el castigo por parte del padre.
La mañana siguiente está comprendida en la tercer escena, la cual comienza con Dolores y la Madre en el salón. Hablan sobre lo ocurrido. La madre sugiere que Dolores no debió hacer lo que hizo. La hija se siente culpable, pero orgullosa; replica que él no debió hacerlo y echa en cara a su madre el cómo ella se deja golpear por el padre.
En medio de su charla, el carro pasó, gritando "melones".
Rafael entra, caminando más torcido de lo acostumbrado. Dolores implora su perdón y aunque consigue las palabras de Rafael, no logra la sensación esperada. Rafael argumenta que es una niña malcriada, de alta sociedad, con un padre poderoso y así es como ella es perdonada siempre.
Dolores acaba diciéndole que lo ama, Rafael rechaza su declaración , argumentando que es otra clase de burla.
Sin embargo, al final de la escena acaba perdonándola y Dolores corre hacia él.
La cuarta escena nos enseña a Dolores, vistiéndose junto a su madre. La hija se prepara para conocer al hombre que el Padre ha elegido para desposarla. Juan Pedro De Los Campos Dorados. Las mujeres comparten una breve broma privada acerca de dicho nombre.
El padre entra y al ver el vestido de su esposa, de mangas cortas (el cuál deja ver los moretones en sus brazos), le exige que se cambie de ropa.
En la quinta escena, el Padre y Juan Pedro se encuentran en el salón, sin nada más que hablar ya. Entra Rafael, ya que lo han convocado. Juan Pedro le dedica una leve mirada y el jorobado permanece incómodo en una esquina. El padre excusa de manera grosera a su mujer por la tardanza.
Finalmente, las damas entran.
En este encuentro, Juan Pedro aprovecha todas las oportunidades que puede para manosear de manera lasciva a Dolores. El encuentro culmina con Juan Pedro hablando a viva voz de lo horroroso que le parece Rafael y de que lo feo lo repugna.
En la sexta escena, hallamos nuevamente a Rafael y a Dolores estudiando. Nuevamente, Dolores declara sus sentimientos por Rafael, quien teme por que sean descubiertos. Sin embargo, al final de la escena, los sentimientos de Dolores son correspondidos.
En la séptima escena, nuevamente nos encontramos con Juan Pedro, quien ha venido de visita. Desea que Dolores y su madre lo acompañen a ver la casa en la que vivirá la pareja y que Dolores lo ayude con la elección de los muebles. A ella no le simpatiza la idea. Se esfuerza por ocultar sus sentimientos por Rafael.
Al dejarlos solos la madre, automáticamente Juan Pedro se abalanza sobre la chica, manoseándola e intentando besarla. La madre regresa y se separan, pero sin descubrir nada. Juan Pedro expresa sus deseos sobre que quiere que Rafael se marche, ya que no es algo "agradable de ver". Acuerda con Dolores que luego de que se mude con él, será despedido.
Juan Pedro se marcha y Dolores se queda sola con Rafael. Él, aún tiene miedo, pero aún así acuerdan huir juntos.
En la octava escena, dolores está en penumbras en busca de Rafael cargando una valija, lista para marcharse. Pero en eso, es descubierta por su madre quien le dice que todo acabó. Ella, ha descubierto su romance con el jorobado y la ha delatado frente a su padre. Tras una discusión, entra Fermín, cargando el cuerpo sin vida de Rafael. También, entra el padre muy tranquilo, haciendo caso omiso al muerto. Habla sobre hacer que aquello nunca ocurrió. Dolores no deja de llorar, de insultarlos de toda las formas posibles. Su Padre intenta darle una bofetada, pero la madre se interpone y la recibe por ella. Dolores expresa su desprecio hacia la madre. Finalmente, la obra finaliza con la madre y Fermín arrastrando a Dolores fuera de la habitación. El padre contempla el silencio, finalmente cae el telón.
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