Por los pasillos del instituto resonaba con fuerza pisadas apresuradas de un joven que se dirigía a cualquier lugar que sirviera para esconderse de sus perseguidores, el reloj marcaba las cinco en punto de la tarde, vaya trabajo que le habían asignado ese día como para haberse tardado más de lo que esperaba, ya nadie se encontraba en el instituto, solo sus bully's personales y el, necesitaba un lugar y rápido, se encontró con el almacén de limpieza, estaba desesperado, así que no lo pensó dos veces y se adentró en el guardando silencio para pasar de desapercibido.
Su respiración estaba agitada y sostenía con fuerza la correa de su mochila por el miedo que le tenía a Eduardo, no paraba de estar golpeándolo e insultándolo cuando podía y ese día lo había esperado con sus tres amigos, no quería ni imaginarse lo que le harían si lo encontraban.
-Hey Max, sal de tu escondite y prometo ser gentil contigo- menciono Eduardo seguido de unas risas de parte de sus amigos, habían estado esperándolo en el pasillo afuera de su salón, pero esta vez planeaban algo diferente de lo normal.
Max entro en pánico cuando lo escucho cerca de donde estaba, no quería salir, aun cuando tenía ventaja de tener agilidad, no tenía confianza en sí mismo, pero Eduardo se estaba acercando.
-Vamos Max, solo queremos pasar un buen rato contigo, no lo hagas más complicado-
No podía quedarse ahí, su mamá llegaría a casa y si no lo encontraba se preocuparía demasiado por él y era lo que menos quería por lo delicada que se encontraba de salud, con la mayor precaución, salió de su escondite y empezó a correr hacia las escaleras debido a que se encontraban en el tercer piso de la secundaria pero antes siquiera acercarse se encontró con Eduardo frente a frente.
-Max, es de mala educación ignorar a las personas, ¿acaso tu papi no te lo enseño?-
Max en su mente maldecía en diez idiomas diferentes, literalmente, tenía que irse de ahí lo más rápido posible.
-Contesta idiota- hablo Alex, uno de los amigos de Eduardo.
-Yo necesito irme, mi mamá se preocupara si no me ve en casa- dijo Max en un susurro pero lo suficientemente audible para que lo escucharan.
-¿Tu mamá?, pensé que ya se había muerto, con eso de que su corazón no sirve del todo, ya me la imaginaba a cinco metros bajo tierra- dijo Carlos para después que todos menos Max por la "graciosa" broma.
Max ya no soportaba a los cuatro idiotas que tenía enfrente, su única salvación era la ventana abierta que se encontraba a su costado derecho, conocía la escuela perfectamente para situaciones como esta, si tenía suerte, poder escapar con mayor facilidad, la ventana estaba situada junto a un árbol algo alejado pero podía apreciar una rama gruesa que soportaría su peso, así que con rapidez salto por la ventana y logro sujetarse del árbol y comenzar a descender con ayuda del tronco.
Los demás miraban asombrados a Max por la locura que acababa de hacer pero su sorpresa fue reemplazada por el enojo de que se había escapado.
-¡Rápido!, ¡no se tiene que escapar ese gato inútil!- ellos empezaron a bajar rápidamente las escaleras para perseguirlo pero no lograron alcanzarlo a tiempo.
-Maldición- murmuraron los cuatro chicos que se encontraban en la entrada del instituto.
Max corría tanto como sus piernas se lo permitían, había logrado perderlos de vista pero al ver su reloj se alteró por la hora que era, su mamá llegaría en cinco minutos y ella era muy puntual, al llegar a su casa se sintió aliviado y su pulso se empezó a normalizar, cerró la puerta detrás de él, se quitó los zapatos y se comenzó a dirigirse a la cocina para preparar la comida mientras dejaba su mochila estilo portafolio en el sillón de la sala, ya no se preocuparía, pues nadie conocía donde vivía, por la adrenalina del momento, incluso ignoro el hecho de que lo llamaran por ese patético apodo que odiaba.
Ese era un día común y corriente para él, levantarse de la cama a las seis en punto, tomar una ducha, arreglarse, tomar el desayuno que su mamá le dejaba sobre la mesa antes de ir a trabajar, dirigirse a la escuela, tomar clases, aguantar a Eduardo y a sus amigos y regresar a casa a esperar a su mamá.
Pero eso estaba a punto de cambiar
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Por favor, Salvame
Romance-Crees que algun dia pueda ser libre? -No lo creo, te lo aseguro, no importa que suceda, yo te ayudare -Lo prometes? -Lo prometo, chico de los lentes -Entonces yo tambien te ayudare La chica miro asombrada al chico que tenia enfrente para formar una...
