Prologo

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-Estás listo?

-No lo creo.

-Puedes esperar un momento si quieres.

-Estaba siendo sarcástico, con lo bien que me conoces deberías haberte dado cuenta.

-Yo también... Si, estaba siendo sarcástico... También.

-Lo dices enserio?

-Ya cállate o no la probarás.

-Ok-Gary me llevó a un ascensor, junto a un chico con un rostro inexpresivo.

-Pensé que yo sería el único.

-Es nuestro robot de prueba, se llama 71.

-De prueba para qué?

-La idea del juego es que sea apto para todos, incluso robots. Yo no tuve la misma suerte de ser humano.

-No lo llamaría suerte, pero, cambiando de tema, este chico se vé mucho más real, digo, junto a ti...

-De qué hablas?-dijo, algo serio.

-Me refiero a que la serie G es mucho mejor.

-Me estás tomando el pelo.

-Pero si eres calvo.

-Solo cállate.

Cuando estábamos en el subterráneo, Gary se fue detrás de un vidrio, junto a unas máquinas. Me hizo señas para que entrara al tanque vacío a mi izquierda, mientras que 71 entraba al de la derecha.

-Por fin voy a probarlo...-susurré.

Estaba emocionado por entrar hasta que comenzó a salir un líquido, que inundaba el tanque. Estaba asustado. Comencé a golpear el vidrio con fuerza mientras que aguantaba la respiración para no ahogarme. Gary estaba tranquilo, como si su mejor amigo no estuviera a punto de morir ahogado por uno de sus experimentos.

No pude seguir aguantando. Solté el aire, cerrando los ojos para enfrentar mi final. Hasta que me di cuenta de que no estaba muerto. Podía respirar dentro del tanque, aunque estuviera repleto de agua.

Cerré los ojos y sentí como unas cuerdas se conectaban a mi cabeza y espalda. Estaba fuera del laboratorio como por arte de magia. Me di cuenta que el mundo no era completamente igual al real.

El juego había comenzado.

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