"...todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo."
— Hija ¿Estás esperando a alguien que estás tan apurada por mi visita?
Desde que me fui de casa, el poco tiempo era mi mayor conflicto con mis padres. Única hija mujer de un matrimonio amoroso y exitoso era un título difícil de llevar. Había llegado mi momento de tener poco tiempo para ciertas cosas como pasar tiempo con ellos.
— No ma, es que mañana tengo que estar en el club muy temprano y no he tenido buenas noches, me cuesta un poco dormir.
— Mucho trabajo hija, viajar... Debe ser estresante
—Para mí es mi sueño Ma. Me cansa, pero estoy feliz y lo sabes.
Desde que entré a trabajar en River mi madre lo único que hace es odiar mi nueva vida: independiente, cansada y lejos de ellos.
— Lo se hija, pero igual... ¿Cuándo viajas? Quiero hacer una comida con la familia, hace mucho no nos juntamos y quiero que vayas. Si tenes a alguien llevalo, todos tus primos están en pareja.
Otra vez, otra vez una especie de reclamo por no tener pareja, por no querer caer ante la más mínima muestra de "cariño".
-— No tengo a nadie, y si lo tuviera no lo llevaría. Estoy bien sola, soy la persona más feliz del mundo mamá.
-— Lo se hija, y aunque no me creas soy feliz de tus decisiones. — En momentos no se nota, pense.
Corté nuestra amable charla, no iba por buen camino. Busqué nuestra comida y la serví para nosotras. Vimos películas como cuando tenía 9 años y ver a Zac Efron era, sin dudas, mi mejor plan para un sábado a la noche. Reímos y disfrutamos, tiempo de calidad.
— Sofi, son las 2AM, muy tarde se hizo. Me voy — caminó al sofá donde estaba su abrigo y su bolso, giró a saludarme, busque una campera para mí también y cuando abrí la puerta para acompañar a mi mamá escaleras abajo, encontré lo que menos pensaba encontrar un miércoles por la noche: Sebastián Driussi.
— Ehh... Hola Sofi... Yo... Yo venía por... — su tartamudeo me enterneció hasta los huesos. Sus pómulos se pusieron del color de una manzana, y su sonrisa incomoda lo hacía la mejor presa para una madre.
— Hola Seba, que bueno que me trajiste mi credencial. Perdón que no pude esperar hasta mañana es que tengo que ir más temprano que ustedes y Jorge.
— Un placer Sebastián, mi marido te ama. — mi madre extendió su mano hacia el muchacho que aún no podía creer este incomodo momento.
— El gusto es mío señora.
— Gracias. Credencial ¿De qué? seré curiosa. — me miró interrogante.
— Es que en el club todos los empleados tienen una credencial para ingresar a las instalaciones. Y hoy cuando salí, me la olvidé en el escritorio y Seba la encontró cuando lo atendieron, me contactó y bueno... Le pedí si la podía traer porque me hace muchísima falta.
— Claro. Bueno, los dejo tranquilos, hija no hace falta que me acompañes, se cómo bajar escaleras. Ya sabes de la cena, Sebastián estás invitado... Mi marido estaría realmente feliz.
— Mamá — le advertí notando su desubicación. — Nos vemos, el lunes a la noche viajo.
— Entonces, el viernes hago todo. La invitación sigue en pie, no importa lo que diga mi hija. Silvia Paulini es mi nombre. Los dejo.
Mamá se fue y yo inmediatamente arrastré al sonrojado Sebastián al interior de mi departamento.
— Así que mi suegro me ama, no me dijiste.
Hola! Volvi a leer esto y simplemente no me agradan muchas cosas que escribí. Espero lean las modificaciones y el final que ya tengo!
ESTÁS LEYENDO
Liebhaber
Fanfiction"Me enojaré amor mío sin que sea por ti, y compraré bombones pero no para ti, me pararé en la esquina a la que no vendrás y diré las cosas que sé decir y comeré las cosas que sé comer y soñaré los sueños que se sueñan. Y se muy b...
