Los dias de Christian

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Soy un chico normal, igual que todos ―dijo Christian acostado en su habitación con su mirada fría que por lo general tenía, las luces  de su hogar estaban totalmente apagadas y el silencio de este era absoluto―.

Cerró los ojos y suspiró ―Repitamos el mismo día una vez más― dijo mientras miraba el techo por varios segundos, se levantó de su cama, la tendió, tomo su maletín color rojo con negro y salió de su hogar.

Christian todos los días al ir a la escuela, siempre le gustaba salir a la misma hora, exactamente salía a las 6:38 de la mañana, pocas veces salía más tarde o más temprano, solo salía impuntual cuando se duerme por ir a cama tan tarde la noche anterior, pero claro esto raramente solía pasar, Christian a la hora de salir de su hogar, siempre llevaba la misma cantidad de dinero, que le ayudaba a pagar transporte y comida, pensaba que no era necesario cargar con tanto dinero a todas partes, teniendo para lo que realmente era necesario. Tuvo esta costumbre desde siempre, ni un poco más ni un poco menos.

Christian caminaba de una forma un tanto peculiar, le gustaba caminar con las manos en los bolsillos, con la espalda un poco encorvada y con una velocidad muy lenta, las personas al verlo decían que le transmitía un ambiente negativo y eso a él le gustaba, mientras caminaba pensaba una cosa y solo una cosa y era como se repetiría el mismo día otra vez, le gustaba describir que seguía después de cada cosa que hacía, por donde caminaría, y a donde iría. En su mente era como narrar un libro por el mismo, pero…todos los días decía la misma parte una y otra vez, Christian era odiado por sus vecinos, aunque no lo creas antes de que la vida de Christian se tornara igual, cuando tenía 8 años él salía a jugar y a divertirse con los demás niños, los vecinos lo nombraron como “el niño mala influencia”, pero a Christian le pasó algo que tornó su vida muy diferente y desde aquel el incidente Christian no volvió a salir a las calles y por esa razón no le gustaba saludar a aquellas personas que se les considera “vecinos”,  así que sólo se limitaba a mirarlos sin decir nada. A Christian le gustaba escuchar música mientras se dirigía a algún lugar, decía que al escuchar música su tiempo se tornaba más rápido, peculiarmente escuchaba siempre las mismas cuatro canciones que coincidían con la velocidad de sus pasos.

Cada mañana al salir de camino a la escuela, se dirigía a la estación de bus, pero todos los días tomaba el mismo autobús y se sentaba en el mismo asiento, donde el ventanal era mucho más grande y podía observar el transcurso del camino, si alguien ocupaba este asiento se sentaba en el ventanal contrario a este. Si ocupaban esos dos asientos, prefería ir parado porque no le interesaban mucho los demás asientos, Christian era muy atento a el camino que tomaba el autobús, tanto así que su juego favorito es nombrar que locales de trabajo tienen nombres extraños y cuales les llamaba la atención y su momento favorito del camino era ver la unidad deportiva de la ciudad, y la única forma de lograr verlas era tomando uno de los dos asientos antes mencionados, esta unidad deportiva era para Christian era la más bella construcción de la ciudad puesto que tenía forma de templo japonés y para él eso era muy increíble.

En la parada de auto bus tomaba el mismo camino para llegar a su escuela, Christian odiaba tomar atajos o caminos más cortos, y a pesar de tener una forma de cambiar tan lenta y misteriosa, nadie comprendía como llegaba a las 7:00 de la mañana todos los días, y aunque durante el camino pasen inconvenientes, siempre llegaba a esa misma hora, ni un minuto más ni un minuto menos. Los demás estudiantes raramente veían a Christian decir algo o hablar con alguien, a Christian no le gustaba hablar con los demás porque le parecía aburrido escuchar las mismas palabras para conversar, pocas veces a Christian le llamaban la atención por hacer algo malo, puesto que seguía muy bien las normas en todos los espacios establecidos.

Christian entró a su salón de clases con la misma forma de caminar y miró fríamente a todos ― hola― dijo Christian a voz baja y esas eran las únicas palabras que decía en todo el día.

Todos los días, cuándo él decía eso, nadie respondía, el curso entero se limitaba a ignorarlo , aunque para Christian no le preocupaba el hecho de que lo hicieran, puesto que de igual manera para él no es novedad de que un grupo de personas lo ignore, Christian solo se sienta en un lugar en todo la escuela en horas de estudio y horas de descanso solo le gusta sentarse ahí...pocas veces Christian se sienta en un lugar diferente, él dice que le gustó desde que lo decoró con calaveras y mensajes a su gusto...él lo llama "el gran asiento" y es el simple escritorio que le asignaron al iniciar el año escolar.

Christian no es un chico común entre todos como el piensa, tuvo esta misma rutina durante dos años, una rutina escolar y una rutina del hogar y durante estos dos años, todos los días hacia lo mismo. Nunca hacia algo diferente...no le gustaba salir, no le gustaba comprar, ver películas etc... Decía que era una pérdida de tiempo el hecho de hacer algo así, y aunque sus vecinos los denominan "estar encerrado", él lo denomina "vivir como te gusta".

Pero no siempre las cosas te salen como te gusta, aquel día cambió por completo, para ser exactos ese día fue totalmente diferente para Christian.

Su Cambio Fue Por EllaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora