10/12/2016

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Que incomodidad sentía al despertar sobre una curiosa cama de huesos. La habitación en la que me encontraba era redonda y de adoquines de piedra y cemento, estaba repleta de estanterías de madera con juegos de química usados y sucios, algunos recipientes contenían líquidos burbujeantes de distintos colores.

Decidí salir por una puerta de madera, la cual se hallaba junto a una "ventana" sin vidrio y con barrotes negros y frente a la cama de huesos.

Al salir de la habitación me encontraba en un pasillo completamente igual que la habitación, de adoquines de piedra con cemento, con estanterías de madera con juegos de química y una gran ventana la cual le faltaba un barrote, por lo que yo cabía allí. Una bruja entró por la puerta que se hallaba al final del pasillo, usaba una túnica purpura con estrellas doradas y un sombrero de punta con el mismo color y estampado, no recuerdo su rostro, me vio y vino corriendo para atraparme. Desafortunadamente, para ella, no lo logró ya que me lancé por el hueco de la ventana.

Estaba cayendo de espaldas y vi que anteriormente me encontraba dentro de un castillo, el cual era completamente de adoquines de piedra y cemento. La habitación con la cama de huesos era parte de una torre que se hallaba a la derecha de todo el castillo. Me di vuelta para ver el suelo y había una ronda de esqueletos, que al parecer tenían vida, y nos encontrábamos en medio del desierto. 

Caí al suelo sana y salva, la ronda se fue achicando rápidamente y los esqueletos se agacharon a mi alrededor y empezaron a arrancarme la piel y a comerme viva. De pronto, por un hueco entre las cabezas amontonadas de los esqueletos rodeándome y comiéndome, vi a Superman en el cielo volando, y siguió volando, no se percató de mi, y siguió...

y desperté.

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