PRÓLOGO

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Llevo tiempo viajando a un mundo lleno de recuerdos, sentimientos y ambiciones. Un mundo al que solo puedo acceder si te tengo cerca, y un mundo al que puedo caer si te tengo lejos. Llevo tiempo esperando salir e incluso pensando en sí debería quedarme, pero ya va siendo hora de volver al mundo real y soltar al aire lo que necesito expresar.

En una noche fría de invierno, donde el aire recorría sin miedo ni escrúpulos cada centímetro de mi cuerpo dejándome helada a su paso, yo travesaba las desiertas calles de una pequeña ciudad que nadie conocía. Me encontraba sola y abandonada en la misma ciudad que en su día me brindó su calor y un lugar al que llamar hogar. En mi mente se depositaban las imágenes de aquellas alegres calles y gente cantando y paseando contentos..., y en mis ojos caían lágrimas de tristeza por el cambio brutal de mi llamado "Hogar". No sé qué es real. No sé si esto es un producto de mi imaginación o es la cruda realidad. Creo que me he vuelto loca. Mi subconsciente me juega malas pasadas desde hace ya un tiempo y me da la sensación de que esto no es más que uno de sus juegos. Jamás pude llegar a creer que mi mente podría jugar en mi contra, pero desde que te fuiste mi mente se ha apoderado de todo mi ser, incluido mi sitio en el mundo, incluida mi forma de ver.

Este es un nuevo mundo creado después de tu ausencia, después de caer al más grande de los vacíos; el de mi alma. En este, la gente no son más que espejismos, fantasmas que recorren mi mente vaga y perturbadoramente sin un final, sin un sitio al que llegar. Todo aquí es gris. No hay ni la luz del sol atravesando las cortinas anunciando un nuevo día, ni el despertar y tener que levantarte para poder seguir adelante con tu vida, ni el calor del sol abrasador a ciertas horas del día, y lo peor, ya no estallan emociones ni se brindan corazones para hacer de tu pequeño día una felicidad sin final. En este mundo se ha acumulado en un vacío grandioso toda la tristeza. Es uno de los vacíos más grandes que jamás he visto y ojalá no lo hubiera hecho. Tú me hiciste caer, pero lo peor no es caer. Lo peor es saltar a un vacío sin saber que te encontrarás por una persona que te empuja en la recta final hacia tu destino triste y solo.

He perdido la noción del tiempo. Ya no sé cuánto llevo sintiendo el frío abrasador en mi cuerpo. Ya no sé cuánto llevo atrapada en este mundo olvidado. No sé nada. Tan solo sé una cosa; "quiero salir de aquí". Es como un mantra que me repito a mí misma cada instante que pasa. Por desgracia el problema será cómo llevarlo a cabo; cómo afrontarlo.


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