Hace tiempo atrás, cuando aún los hombres poseían voluntad de sacrificio, sucedió un hecho milagroso que solo podía ser producto de una época en la que abundaban tan nobles espíritus capaces de ganarse el favor divino. Esta es la historia de aquellos que no perdieron la esperanza aun cuando parecían estar a punto de perecer. Esta es la historia de la batalla a la que se conocería como el Milagro de Empel.
Corría el año 1585 después de la venida de nuestro Señor Jesucristo. Reinaba entonces en las Españas Su Católica Majestad Felipe II de la casa de los Austria, soberano de las Indias y de una gran parte de Europa gracias al buen saber de su padre, el que había sido Rey de Romanos. La monarquía hispánica y el catolicismo mantenían su hegemonía en occidente pese a las numerosas embestidas de los enemigos de la hispanidad y de la Fe verdadera. El germen cizañero del protestantismo que se había sembrado en el viejo continente años atrás empezaba ya a dar sus frutos, y los reinos de enjundia más débil se los comían tácitamente envolviéndose en una ira descontrolada contra los que permanecían fieles a la Única y Verdadera Iglesia de Cristo. La burguesía holandesa, con apoyo inglés y francés, había abrazado el protestantismo calvinista y había levantado la bandera de la independencia contra España. La guerra comenzaba en Europa, y el que era el rey más poderoso de su tiempo enviaba a sus hombres españolísimos a defender sus territorios y a combatir la herejía. Flandes sería el escenario de tan noble propósito, así lo habían decidido los enemigos de la Corona hispana.
Las tropas españolas, compuestas por los tan temidos Tercios de Infantería, combatían en situaciones de extrema dureza contra los rebeldes flamencos que poseían una potencia extraordinaria gracias al apoyo anglosajón y francés. De nuevo se repetía la historia de un pequeño David contra un gigantesco Goliat. Pese a todo, los Tercios permanecían imbatibles, y a principios de diciembre de ese mismo año la guerra parecía enquistarse para sorpresa de los que esperaban una victoria fácil. Los españoles eran tercos, lo veían con sus propios ojos los rebeldes, lo que no podían imaginarse es que esa terquedad tuviera tan altísimo apoyo.
En un punto concreto del frente, la isla de Bommel, entre los ríos Mosa y Waal, el siete de ese mes, combatían cinco mil hombres. Era el Tercio del maestre de campo don Francisco de Bobadilla. Los heréticos rebeldes habían descartado atacarles por tierra, demasiado respeto inspiraba la que era entonces la mejor infantería del mundo. Sobre la cubierta de uno de los barcos de poco calado que rodeaban prudentemente la isla, el conde Hollac, noble al mando de las tropas flamencas, divisaba a través de su catalejo el aspa de borgoña flamear al viento y a los recios hombres de Bobadilla que parecían tan feroces como si recién comenzada estuviera la batalla.
-Mi señor. – interrumpió una voz acobardada que no podía traer nada bueno.
El conde holandés bajo el aparato, lo plegó, y lo guardo en una bolsa mientras dirigía una mirada expectante a su contramaestre.
-¿Traes buenas nuevas? – preguntó Hollac con falsas esperanzas.
El flamenco enclenque negó con la cabeza.
-No, me temo. Los franceses no se disponen a venir. – aclaró el contramaestre.
-¿¡Cómo es eso!? – exclamó amargamente sorprendido Hollac.
-Nuestro aliado nos recuerda lo que dijo ya tiempo atrás su correligionario Bonnivet: "Cinco mil españoles son cinco mil hombres de armas, y cinco mil caballos ligeros, y cinco mil infantes, y cinco mil gastadores, y cinco mil diablos". – traspasó el flamenco tímidamente el mensaje a su señor.
Hollac puso una mueca de enfado y golpeó la barandilla de su embarcación con ira.
-¡Malditos cobardes! – maldijo visiblemente malhumorado – Da igual... Lo haremos sin ellos pues. Les superamos en número y si orquestamos nuestro próximo movimiento inteligentemente no podrán con nosotros esos perros españoles. – decidió el conde.
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Tercio Español
Historical FictionLa fascinante y sorprendente historia de la batalla de Empel, en la Isla de Bommel, Flandes. El relato solo constara de un capítulo y mezclara realidad y ficción mostrando una clara predilección por el bando hispano. El entramado de la narración est...
