Días que todo te puede

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De repente, descubrís que hay días en los que todo te puede. Todo te agota, todo te consume. Cuando creías tenerlo controlado, todo se descontrola, se desarma, se paraliza y se disipan incluso las ideas más claras de tu propia existencia.
Días en los que descubrís que apagas la luz y lo seguís viendo del mismo color monocromático que había estado pintando tu día, tu anterior noche. Descubrís las debilidades de tu carácter, tus miedos que no viven en contacto con los que hasta entonces sí lo habían hecho.
Y de pronto, el descanso. Y aunque la complejidad de cada uno de nosotros es sumamente única y personal, a veces solo es necesario saber que hay un hombro donde llorar y alguien con quien contar.
Entonces te das cuenta de que todo lo vivido es positivo. Que todo lo que sufriste tiene su recompensa porque, a pesar de las batallas ganadas y vencidas, aún hay un resquicio de humanidad en nuestro respirar y aún más, en nuestro latir. Y te das cuenta que, el ser humano inhumano, también es parte de nuestros sentimientos más escondidos, incluso de los más animales.

ReflexionesWhere stories live. Discover now