Revivir cada día

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El paso del tiempo consume las horas, los minutos, los segundos y la esencia de lo consumido. Cubre con nostalgia el paso del tiempo, ese que se disipa cuando el camino está lleno de obstáculos que la existencia deshabita. Vacíos que permanecen latentes porque no los borramos, solo los tapamos.
Esa sin razón de los golpes que da la vida y que dejan en silencio lo compartido, las experiencias que no enseñan porque lo sabido no sirve. No al menos para el aprendizaje que quedó en el letargo,  sin utilidad porque lo cubrimos de polvo, de historias banales que ocupan espacio que no aporta.
Veo qué tan rápido pasa el tiempo ante mi vida. Nostalgia de un presente porque el pasado ya está vivido. Miedo de un futuro que aún está por llegar, pero que se controlan siempre que son compartidos.
En un lado, vos. En el otro, la vida. Y entonces decidís fusionar el deseo de tus sueños con la realidad que dibujas a cada paso. El resultado es el aprendizaje de lo incomprensible, de lo inerte, de lo que muere en el camino y de lo que haces revivir cada día para que no se marchite.

ReflexionesWhere stories live. Discover now