- hola Harry - mientras le dedicaba media sonrisa.
- hola heder - repitió mi acción.
Harry me venía a visitar a mi habitación del hospital cada mañana, tarde y noche, ambos seguíamos sin recuperar nos de los balazos que nos habían dado en nuestro último encuentro con augusto. Harry ya me lo había contado todo, por suerte augusto ya estaba muerto, murió al instante por todas las balas que le habían atravesado cada parte de su cuerpo, pero aunque finalmente ese maldito ya estaba en el infierno, no me sentía en paz, aún seguía sin recuperar a james, ese maldito aun después de su muerte seguía dando problemas, no había sido el final que esperaba, deseaba salir de ese maldito cuartel sosteniendo la mano de mi pequeño hijo, y después verlo crecer hasta envejecer, pero no... Parece que el maldito de augusto dejo todo arreglado para seguir haciéndome la vida miserable aun después de su muerte, lo odiaba, ¡lo odiaba tanto!, lástima que ya estaba muerto, hubiera querido hacerlo sufrir tanto o más de lo que me hizo padecer a mí...
Pero ahora... lo que más me angustiaba... Era el paradero de james, ¿Quién me lo había arrebatado de nuevo?, según la policía, todos los hombres de augusto habían muerto o habían sido aprendidos, revisaron por todo el maldito desierto, todos los alrededores, pero no, no encontraron nada, incluyendo a mi james, ¿Quién querría seguir haciéndonos daño aparte de augusto, y porque?, todo esto me atormentaba, pero de lo único que estaba completamente segura; era que jamás descansaría hasta recuperar a james, aunque eso me tomara toda la vida.
- ¿ya te estas recuperando?
- sí, pero muy lento - respondí, con un leve tono de quejido en la voz, solo quería salir de esta maldita camilla y correr a buscar a james. - ¿y tú?
- ya casi no me duele - frunció los labios - ya están cicatrizando - refiriéndose a las heridas de la bala.
Note un tono sombrío en su voz, por lo visto le daba igual el recuperarse, era algo loco, si fuera el me alegraría de eso, lo menos que quería era seguir postrada en esta cama.
- ¿eso es bueno, no? - pregunte, su aptitud negativa empezaba a preocuparme.
Harry soltó un suspiro, y me contesto solo con un cortante y melancólico "si". No lo volví a cuestionar, no se veía con muchos ánimos de hablar esta vez, sabía que algo le estaba pasando, lo conocía perfectamente, pero no quería hacerlo sentir incomodo, si él tenía algo que contar, me lo diría cuando estuviera listo. Así que solo me limite a asentir, sin agregar nada más, creo que por el momento nuestra compañía era suficiente.
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Esperaba a Harry como lo hacía cada noche, siempre teníamos nuestras charlas nocturnas antes de ir a dormir, nos contábamos nuestros miedos, creo que eso alejaba las pesadillas y por eso lo hacíamos, pero en fin... Esperaba que por lo menos se dignara a aparecer esta vez, ya que no lo había visto por aquí en todo el día, era extraño porque él nunca pasaba un día casi entero sin aparecerse, a veces llegaba un poco más tarde de lo acostumbrado, pero siempre venia tres veces al día, pero bueno... Solo esperaba que siguiera recuperándose, a fin de cuentas todavía podía verle mañana.
Aparecí de nuevo en aquella calle obscura, me era bastante familiar, la recordaba perfectamente. Frente a mi estaba niall, con los ojos rojos y evidentemente húmedos, el me miraba con suplica, como si me estuviera rogando por algo, me desconcertaba demasiado, no era una mirada de cariño u amor, su mirada era de temor... ¿pero temor a que?
Por más que quisiera moverme dentro de mis sueños y correr hacia él, no pude hacerlo, lo único que hacíamos era mirarnos uno al otro, el con su horror en la cara y yo con mi añoranza en ella. De pronto escuche unos tres disparos, y vi sangre emanar del cuerpo de niall, en ese momento quise correr hacia él, pero no pude, mi cuerpo no me respondía, lo único que hice fue ver a niall desplumarse en el suelo lentamente, para después bajar la mirada, para darme cuenta de que sostenía un arma entre mis manos, estaba totalmente asustada, escalofríos recorrían todo mi cuerpo, y sudor helado corría por mi frente, no podía describir lo que sentía, era, era... horrible. A los pocos segundos aparecieron unas manos, estaban tocando las mías, no sabía en qué momento habían aparecido, solo sabía que estaban ahí de un momento a otro. Sin pensarlo otro momento, voltee mi cabeza unos 90 grados para al final encontrarme con la peor sorpresa de mi vida, el que estaba sosteniéndome las manos era Augusto con su sonrisa siniestra y los ojos tan brillante como el mismo infierno, en ese momento no pude más, y... desperté.
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pasado presente (trilogía: traficando mujeres)
RomanceDespués de haber luchado por recuperar a James, y haber fracasado..., esto no termina con la muerte de augusto, aun tienen enemigos por detrás, y no descansaran hasta hacerles la vida miserable a harry y a heder. hasta la muerte. hola :) enserio lam...
