Narra la chica.
Iba de vuelta a casa, eran como las cinco de la tarde. Al ser invierno hacía frío ya a esas horas.
La mayoría de los árboles que habían en el parque por el que había cogido, estaban sin hojas. Me abroché bien el abrigo, y me eché el gorro por encima de mi pelo. Era de pelitos que sobresalían por el borde de color marron clarito. Metí las manos en los bolsillos y seguí mi paso. En menos de una hora se haría de noche, y no quería correr riesgo alguno en la calle como anteriormente me había pasado de vez en cuando.
No sonaba ninguna canción, pero en mi mente sí, podía sentir las bellas notas salir de aquel hermoso piano negro clásico y grande.
Me gustaba imaginarme lo imposible, siempre fuí muy soñadora...
Escuché algunos pasos detrás de mí, pero eso era de lo más normal, sería cualquier persona.
Hace años...cuando vivía enamorada de ... de mi primer amor. Cualquier persona que viese, le miraba para saber si podía ser él. Siempre que salía a la calle deseaba verle, y encontrármelo. Pocas fueron las veces en que coincidió. No sé cuándo dejé aquella particular manía mía, cómo la de mirar las matrículas de los coches, y encontrar la fecha del día en que comenzamos a ser novios, o nuestras iniciales juntas. La cuestión es que... el tiempo pasó, podríamos incluso decir los años... viví mi gran amor con él. Yo sabía que él sería el único hombre del que jamás podría olvidarme. Y guardo, con mucho cariño y aprecio en mi corazón nuestra historia de amor, para algún día, contársela a mis hijas cuándo sean adolescentes, y a mis nietas. No sólo para contarla, sino para escribirla. Así era, pensaba ser escritora, y la primera novela que publicaría, sería sobre nuestro romance.
Tenía que dejar pasar más años para ser capaz de escribirlo todo, puesto que... aún no soy capaz de escribir sobre él sin derramar una sóla lágrima en el papel.
Inundada por mis miles pensamientos, tropecé con unas de las hojas rojas anaranjadas que estaban esparcidas en el suelo.
Pegué un buen resvalón de culo, me dolió bastante. "Assshh qué dolor" gemí tocándome la parte baja de la espalda, aún en el suelo.
"¿Estás bien?" Me preguntó el chico que andaba detrás de mí, colocándose alante mía.
Mis ojos se abrieron como platos. Y mi boca, de lo abierta que estaba casi tocaba el suelo. Verdaderamente estaba sorprendida.
¿Eddy? ¡Era él! ... Hay madre,... mi gran amor. Con el que llevo años sin hablar...
Narra Eddy.
¡Qué sorpresa! No esperaba que fuese ella. Seguramente si lo hubiese sabido, no le habría hablado por miedo.
"No sabía que eras tú". Le dije. Ella afirmó haberse llevado también una sorpresa el verme.
Estaba anocheciendo, y había nublados por encima nuestra, estaba apunto de llover. Cómo lloviese... era un horrible momento. Ella se levantó del suelo sin mi ayuda.
Mis ojos verdes, debido a la claridad de la luz y el frío, se humedecieron. Me los sequé cuanto antes, no quería que Mery mal interpretase aquello. Ella se estaba sacudiendo el chaquetón de la caída.
No dejaba de mirarla. se veía hermosa, ella siempre fue linda, pero no sé porqué hoy yo la veía más guapa de la costumbre. Será porque hace años que no la veía. Me sentí tan bién estando a su lado. Fue cómo si llevase necesitándolo mucho tiempo, aunque sentí una pequeña punzada cuando ella me sonrió dándome las gracias por mi preocupación.
Su bella sonrisa... esos ojitos oscuros transmitiendo alegría, y tan lindos que son, rasgaditos, de tamañano mediano. Y esa esbelta sonrisa, de oreja a orejas, tan preciosa que era, con esas adorables mejillas sonrosadas... Y sus rosas labios...
Era tan atentadora la idea de besarla, ¿¡cómo!? ¡Eddy! Tú la odiabas, ¿recuerdas? Que se te van tus sentimientos de odio en un pispás.
Pero... ¿odiarla por qué? En realidad ella nunca me hizo nada, Mery debería ser quién me odiase a mí. Por haberle hecho tales cosas, le arruiné la vida por el rebote que tuve en mis años de adolescente cuando lo dejamos. Ni si quiera merecía mirar aquel rostro tan risueño y alegre.
Una vez, hubo alguien que me dijo que del odio al amor, sólo había un paso. ¿Y si yo estubiera ahí en medio?...
Me despedí de ella. No le dije que la amé, que siempre la recordé, y que jamás en la vida la iba a poder olvidar hasta el punto de no acordarme de quién era.
Siempre...iba a ir con migo, esa dulce mirada que ella tenía. Adiós Mery, fue todo un placer verte por última vez.
