La única justicia que existe es la que se hace con nuestras propias manos
Primera Parte
Un comienzo difícil
CAPITULO 1
Hermanos, hoy estamos aquí reunidos para probar la valía de unos cuantos. No todos superaréis las pruebas, simplemente a aquellos que las superen sin ningún error, se les reconocerá en esta orden. Si alguno de los presentes nos traicionara o simplemente hablara de nosotros con gente externa a la orden, sería castigado con la muerte más dolorosa.
¾ En total sois trece representando un acto de nuestro señor, las pruebas se irán haciendo individualmente y los demás no veréis lo que les pueda suceder a vuestros compañeros durante las pruebas, solo escucharéis. Son tres pruebas las que tenéis que superar donde tendréis que demostrar vuestra valía, vuestra inteligencia y por último vuestra fuerza.
¾ Finalmente, y no menos importante, en el caso de que más de uno de vosotros lograra superar las pruebas, se ofrecería una prueba adicional de desempate y si eso no consiguiera desequilibrar la balanza... ¡Habrá una lucha a muerte!
Una vez los tres Jueces terminaron de hablar, los trece nos pronunciamos:
¾ Prometemos preservar los secretos de la orden y proteger a nuestros hermanos.
¾ En ese caso que empiecen las pruebas. - dijeron.
Cuando empezó la primera prueba solo pasaron unos veinte segundos antes de escuchar un grito agónico. Ninguno de nosotros sabíamos de dónde podía proceder, pero creo que todos supimos que estaba muerto por el silencio sepulcral de los próximos minutos.
Los nervios de todos nosotros iban en aumento asumiendo el ritmo de nuestra respiración. Ya habían pasado varios minutos desde el primer grito, en algún momento se escuchaban gritos agonizantes pero después se producían largos minutos de silencio.
Entonces, después de mucho tiempo sentado en esa silla sin poder hacer nada, llegó el momento en que ya no sabía si quería intentarlo o simplemente salir corriendo de allí, de aquel sitio que no conocía ni por asomo. Pero en ese instante alguien me arrancó la bolsa de la cabeza, no pude ver quién había sido o dónde se encontraba por la oscuridad de la habitación. Pocos segundos después, se me empezó a aclarar la vista y entonces lo vi, a mi lado permanecían las trece sillas, pero todas estaban vacías menos una, la tercera, al parecer suponía que se había negado y lo habían degollado a sangre fría.
Dejando atrás las sillas, continué por los pasillos, que era lo único que había conseguido encontrar, entonces por un instante conseguí ver una luz al final del pasillo. Ya no sabía qué hacer, pero mi cuerpo avanzaba sin aminorar el paso. Una vez salí del largo pasillo aparecí en una sala enorme que parecía un circo de esclavos, ya que observé que, aparte de los jueces, había muchas más personas; pero me sentí reconfortado al ver que nadie se reía, ni gritaba, pero sobretodo porque algunos de los presentes llevaban la gran cruz roja sobre el pecho de la túnica. Ahora empiezan las verdaderas pruebas –resonó en mi cabeza.
CAPITULO 2
Cuando me acerqué a lo que parecía el inicio de la primera prueba escuché que alguien empezaba a hablar, tenía que ser un juez.
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El Último templario
AdventureNuestro protagonista es Edward Bouchart un niño francés de dieciocho que se unirá a la orden del templo por un único motivo, buscar algún indicio de la desaparición de sus padres. Aunque durante toda historia nunca estará solo, siempre le ayudará al...
