TÉ CON LIMÓN
Como cada mañana, se sentó en la mesa oscura de la cafetería, oculta tras la máquina de tabaco. Solo él se atrevía a sentarse al lado de los servicios, en una esquina poco iluminada, lejos de los amplios ventanales que daban a las calles de Sevilla.
Como cada mañana, me acerqué a él, libreta en mano, sabiendo con antelación lo que iba a consumir. Porque, como cada mañana, me pidió un café con azúcar y un té con limón.
Se bebió el café, mirando la silla vacía enfrente de él con nostalgia y melancolía. Se levantó y se marchó, dejando un par de monedas encima de la mesa.
Y, como cada mañana, dejó el té con limón.
YOU ARE READING
Relatos cortos
RandomAquí iré escribiendo mis relatos. Relatos que escribo a ratos, cuando no tengo nada que hacer o siento la necesidad de escribir algo, pero no sé lo qué exactamente. Un pedacito de mi corazón se encuentra en cada uno de ellos.
