Prólogo.

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Estaba sentada en el sillón del comedor.
Estaba con Roy, que se había quedado dormido entre mis piernas. Era lindo verlo así, sabiendo que era mío y de nadie más.
No pude contenerme más y lo besé; primero lento y luego, cuando se despertó, pasó a ser más intenso, frenético.

- Me gusta esto - digo cuando me separo para tomar un poco de aire.

- Y a mí también cariño, a mí también - dice Roy sentándose a horcajadas de mi y besándome el lóbulo de la oreja derecha, bajando lentamente por mi cuello dejando pequeños besos hasta que por fín llegó a mis labios. Estoy en el paraíso.
Suspiro con ganas y me relajo.

- Roy - un susurro, eso es lo que es mi voz; nisiquiera sé cómo he conseguido articular su nombre - te quiero dentro y ahora.

Estoy excitada, mojada, caliente, empapada o como quieras llamarlo y todo porque lo necesito dentro de mi con urgencia, necesito las embestidas cada vez más fuertes que solo él sabe y puede darme. Quiero llegar al paraíso sintiéndome una diosa.

- ¿Dónde lo prefieres, aquí en el sofá o en la cama? - me estremezco y no puedo articular palabra alguna - Kate, estoy esperando una respuesta - su voz es todo sensualidad, sin embargo yo no puedo hablar pues estoy en otra dimensión - Kate, respondes o te quedas con las ganas. Tú eliges. Sabes que no me gusta esperar cariño. Y tu menos. Juego con tus normas.

- Roy no seas malo, - hago un puchero - no lo harías puesto que tú tampoco disfrutarías. Sabes que tengo razón.

- Kate, Kate, puedo soportarlo pero tú no. Bueno, más o menos.

- Ya la sabes - me cuesta respirar.

- Cierto, pero quiero oírlo de tus labios.

- Cómo y dónde quieras, ya lo sabes. Puedes tomarme cuando quieras porque sabes que yo estaré abierta para ti, y sin reservas. Igual que tú conmigo.

- Buena chica, ahora hagamos lo que mejor sabemos hacer.

Vamos a la habitación, y como Roy me ha cargado como a un saco de patatas, me lanza en la cama de modo que yo ruedo en esta y me quedo boca abajo. No noto nada más que mi excitación, todo lo demás esta en silencio.

- Te estoy esperando - digo refunfuñando.

- Simplemente contemplo las bellas vistas que siempre me dejas - me apoyo sobre mis brazos en la cama y siento como avanza unos cuantos pasos, noto como la cama se hunde vagamente y tras esto siento un azote en mi culo cuando Roy se pone detrás de mi. Si antes estaba excitada ahora no tengo palabras para describir este placer.

- Yo tengo otros planes para nosotros ¿sabes? - digo con una voz sensual y pícara.

- ¿Enserio? ¿Cuáles son?

- Creo que aún no te lo diré - digo con picardía.

- Es usted una mujer muy mala señorita Doister al no querer revelar una información tan importante y privilegiada.

- Y usted un caballero muy atrevido y singular señor Transk.

- Kate - su voz es miel para mis oídos - te voy a follar como nunca antes te había follado. Haré que te corras como una loca y gritarás mi nombre suplicandome que te lo haga más y más fuerte. Me correré dentro de ti nena y gemirás de puro placer.

- Hummm - estoy enloquecida y no puedo controlar nada de mi.

- Date la vuelta.

Me doy la vuelta a la vez que me tumba y me quedo mirando a Roy, esos ojos que tanto me gustan y me hacen estremecer, reflejan pura pasión.

Se quita la camisa y los pantalones; el panorama no es nada malo. Me muerdo el labio inferior.

- ¿Te gusta lo que ves? - su voz tiene un tono pícaro.

- Siempre. Lo sabes muy bien.

Va hasta el armario y saca un maletín dorado que enseguida reconozco, es mío. Roy saca unas esposas, un látigo de diez colas, unas vendas para los ojos y una cuerda.

La semana pasada me preguntó si lo podía usar alguna vez. Le mostré mi reticencia pero después accedí al pensar que sería prometedor.

Se sube sobre mí y me esposa a la cabecera de la cama, después coge la cuerda y me la ata a los pies y por último me venda los ojos asi que no puedo ver nada, solo sentir el placer.

Su erección es muy notable por lo que elevo las caderas para poder sentirlo mejor.

- Kate - su voz seductora me invade los oídos pero como ya le conozco hago lo que me pide y paro de frotarme contra sus calzoncillos de Calvin Klein.

- Roy - suspiro. Lo quiero dentro de mi, ya, pero como hoy él tiene el poder, hacemos las cosas como él quiere.

Tapa mi boca con la suya, me muerde la lengua, el labio inferior y succiona el último con ganas. Vuelvo a gemir por el placer extremo que me hace sentir.
Ya me había quitado toda la ropa menos la interior asi que me encuentro prácticamente desnuda.
Siento algo sobre mi, es el cuero del látigo que recorre mi cuerpo, va bajando lentamente hasta que se para en mi sexo; tarda un rato hasta que golpea el cuero sobre mi frágil sexo. Grito ante la sensación de placer.
Continua así varias veces, dándome también en los pechos hasta que me da la vuelta y el golpe es en mi trasero. Río.

- No sabes cuanto me pones cariño - me vuelve a dar la vuelta y masajea mis pechos, los lame y los muerde lentamente para luego succionarlos del mismo modo.

Me quita la venda y me susurra.

- Ahora llega la parte que a ambos nos gusta: te voy a follar Kate y nada podrá impedirlo. Oh si, te voy a hacer mía y tu gritarás de placer y excitación, como siempre hago yo.- continua diciendo. De repente no siento nada. Todo es silencio a excepción de mi respiración que es entrecortada.
Entonces ocurre, arremete contra mi sin piedad, entra dentro de mi. Grito su nombre y arqueo las espalda sintiendo cómo me llena. Entra y sale con ímpetu, con gran velocidad y excitandome cada vez más. Cada vez está más cerca del orgasmo, puedo saborearlo.

- Roy, me voy a correr - aviso sin saber cómo había conseguido hablar.

- Espera solo un poco más, contenlo y cuando yo te diga podrás liberarte mi preciosa.

Hago caso pero no puedo aguantar más tiempo.

- Date prisa, no voy a aguantar por mucho más.

- ¡Ahora Kate, correte ahora - me desmorono tras expulsar lo poco que me quedaba de aire contenido.

- Maravilloso - digo tras recomponerme - te has superado.

- Contigo siempre es maravilloso Kate. No se cómo lo haces pero me encanta.

Me desata las piernas.

Nos abrazamos, nos besamos y así nos quedamos hasta que el sueño me vence cerrando mis párpados y tragándome en la oscuridad.
Simplemente todo era perfecto.
Otra noche perfecta, solo que esta vez ha sido él quien ha llevado las riendas.
Me ha encantado.

Que pena que solo sea un recuerdo, un recuerdo hermoso del pasado.

Noches de PasiónStories to obsess over. Discover now