Capitulo 1. La Madriguera.

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Era una noche tormentosa, los rayos iluminaba la noche que parecía eterna.
Se detuvo, la chica encapuchada con una capa blanca con bordes rojos, se había detenido al mirar que si no fuera por su curiosidad no había perdido la cabeza.
"Y creer que fui tan ingenua de seguir a ese conejo blanco por su madriguera, caer, encogerme, crecer y creer ser la más poderosa de todo y luego..." pensaba hasta que escuchó pisadas a toda velocidad, sacó de su bolsillo el único recuerdo de su padre: una daga muy fina en el cual su mango y pasa mano era hecho de porcelana y su hoja de cristal. Aunque no lo crean era más poderosa de lo que parece; al darse vuelta vio que en un reloj giró por su cuello y, con su cadena de igual color brillante, la ahorcaba y una risa maliciosa le dio un golpe en los recuerdes. Furiosa, con su "daga", cortó la cadena, tomó el reloj y lo lanzó lejos.

El conejo se quedó sorprendido al ver esa maraña de pelo rubio y su piel suave. Ya era tarde para huir, la chica estaba sobre él y con la punta de la daga en su garganta.

- Señor Conejo ¡cuánto tiempo sin verlo!- dijo la chica.- Y dime... ¿cómo llego al País de las Maravillas?

- A...A... ¿Alicia?- respondió el conejo. Él estaba confundido al escuchar aquella voz y el nombre "País de las Maravillas" ya que hace mucho no lo escuchaba y también porque presenció como la reina de corazones se reía cuando la cabeza, la cabeza de Alicia, había manchado la gran hacha con su sangre al cortarla.

- ¡No! Ahora soy Alice. Nunca más seré esa estúpida niña.

- Aquella niña murió y su familia...- se detuvo a tragar saliva. Esa noticia siempre la anonadaba. Su madre se suicidó y en medio de aquel acto la muerte también reclamó a su padre y a su hermana.-¡y a su familia también!

Acto seguido Alice, llena de ira por esos recuerdos y con lágrimas en los ojos clavó su daga en el comienzo de la garganta del conejo y de un sólo movimiento desde la garganta hasta el fin de la panza del conejo abrió, grandes chorros de sangre oscura su pudo presenciar como el alma del conejo se había ido; aquella daga era mucho más poderosa de que Alice o el Señor Conejo pudo imaginar. Simplemente hecha de cristal y porcelana era capaz de partir a la mitad sin los huesos y músculos de aquel animal.

Llena de rabia corrió hacia una madriguera e inmediatamente la reconoció pues allí empezó ese fantástico sueño pero a ella nunca le dijeron que los sueños se pueden volver pesadillas.

Fantastic Horror Tales: AliceGeschichten, die süchtig machen. Entdecke jetzt