ring ring

24 0 1
                                        


CAPÍTULO PRIMERO - 'LAS 2 LLAMADAS'

INTERIOR / CASA DE LOS MENDOZA / MAÑANA

Lince, 25 de junio de 1993. Eran aproximadamente las 10:00 de una mañana muy callada y fría de otoño. Como era costumbre la mañana parecía ser un día común y corriente, como cualquier otro entre la cotidianidad de los vecinos del distrito de Lince, exactamente en el Jr. Galvez cdra. 18, que era uno de los sectores más avezados y peligrosos del distrito, el cual se caracteriza por presentar varias quintas y casonas que parecían desmoronarse y desteñirse por paso de aquel traicionero que avanza y nunca se detiene: el tiempo; y también por perder el encanto de antaño y epocas doradas debido al desordenado crecimiento de la gente que con sus nuevas costumbres ahora habitaba en sus calles. Es en una de las casas de la quinta de este jirón en donde vive la familia Mendoza, una de las más conocidas, queridas y respetadas del barrio por la cantidad de años que llevan viviendo ahí.

Entre los sonidos que se escuchan en la cocina de la casa se nota claramente el agua hirviendo en una vieja y destartalada tetera, los cubiertos chocando fuertemente contra la vítrea superficie de la mesa y el abrir y cerrar constante de la puerta de la refrigeradora, indicando que el desayuno estará listo dentro de poco.

Es ahí donde podemos encontrar a la señora Gabriela, quien es hermana del señor Sergio e hija de Don Leopoldo, quien con un gesto de cansancio expresado en un bostezo aún tenía puesto el pijama polar color rosado, pantuflas grises y cabello totalmente desordenado. Se encontraba en la cocina preparando el desayuno en compañía de Felipe, su fiel compañero, amigo, esposo y amante, quien estaba sentado en la mesa y estaba leyendo un periódico tranquilamente como todas las mañanas antes de tomar el desayuno. Su amor se dio como uno de los pocos, comenzó en sus épocas mozas, donde la niñez y la escuela se juntan. Si bien es cierto de que nadie lo veía venir en aquel entonces, la magia se dio entre ellos y se volvieron inseparables uno del otro. No se han separado desde entonces.

Producto de ese amor verdadero nace  Carolina, quien ahora con 17 años de edad es una señorita muy tímida y dulce. Tenía una personalidad muy humilde y sumisa, siendo a la vez muy responsable y aplicada en la escuela, con pasiones por la música, libros y juntarse con las pocas amistades verdaderas. Sobre todo, ella tiene un pasatiempo invaluable, el cual no podía ni siquiera imaginar romperlo. Carolina amaba con mucha pasión leerle a su abuelo don Leopoldo, quien siendo dueño de un famoso bar llamado 'El Queirolo', aún se daba tiempo para estar con su familia y sobre todo con su querida nieta.

Realmente hablar de ese bar es hablar de un establecimiento con mucha historia. Siendo uno de los primeros del distrito, Don Leopoldo pudo, con mucho sacrificio, empuje y sudor, levantar y llevar al éxito al bar que ha sido reconocido muchas veces con grandes premios y condecoraciones por su tradicional sabor, excelente calidad y servicio. Además de ello, podemos destacar que grandes celebridades de la época han asistido al bar para deleitarse de la buena música, comida y un buen trago tradicional, haciendo del lugar un placentero establecimiento de entretenimiento para sus clientes y extraños curiosos que llegan desde diferentes puntos de Lima y el exterior. 

INTERIOR / HABITACIÓN DE SERGIO MENDOZA

En una habitación de luz tenue y pobre, estaba Sergio Mendoza, quien recostado en un diván (con expresión calmada y apacible) comienza a recordar aquel verano de 1950. Ese año fue especial pues conoció a Bárbara, la primera mujer que logró robarle el corazón en tan sólo una noche, él aún podía recordar el olor a tabaco , marihuana,  aromatizado con un perfume de clavel en el ambiente, aún recordaba el lugar donde conoció a esa mujer, aquella que poseía un cabello marrón y rizado, de tez blanca y suave como la de un bebé, de labios finos y rojo escarlata y de ojos café a la cual terminaría llamando "Barbie", un nombre artístico que se le dio en Lolitas, lugar donde ella trabajaba; una casa ubicada en la cuadra 5 del Jr. Camaná con una fachada barroca de altas paredes de quincha y habitaciones rosadas, rojas y moradas, que eran acompañadas de viejos muebles, camas algo descuidadas y ropa desperdigada por doquier en algunas de ellas, la mayor cantidad de lámparas y luces destellaban una tonalidad rojiza como si la pasión y la lujuria estuviera a flote.

NI PUTA IDEAStories to obsess over. Discover now