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El joven de ojos café y cabello revuelto, se dirigía a su casa después de largo día en la escuela. Abrió la puerta y se encontró con todo desordenado, "como me gustaría seguir viviendo con mamá" pensó para si mismo.

Dejó sus cosas en la sala principal y se dispuso a ordenar su casa, mientras ponía una canción de fondo para hacer menos aburrido el trabajo.

Hecho su labor se dispuso a ir rumbo a su cuarto. Tomó sus cosas y subió las escaleras mientras tarareaba el ritmo de la canción, que era una de su grupo favorito. Se sacó su uniforme y se puso su pijama para estar más relajado.

Sacó unos libros de su mochila y se dispuso a estudiar, estaba en el último semestre del año escolar y tenía que estudiar mucho para tener buenas calificaciones para así no decepcionar a sus padres. Se los llevó a su escritorio y pasó la mayor parte de la tarde ahí.

De la nada su móvil comenzó a sonar de una forma irritable, cada vez haciéndose más insoportable. Lo tomó para saber quién era la persona que lo molestaba.

Miles – 10 mensajes nuevos

-¿Y ahora que quiere este hijo de puta? ¿Acaso no tiene a nadie más para molestar?" - bufó Alex mientras abría el chat para responder los mensajes de su amigo.

M- Alex

Cariño

¿Sabes que te quiero?

Quiero ser tuyo, quiero ser tuyoooooo

Hey, estás molesto? :(

Alllllllll

Contéstame

Deja de estudiar, te irá bien en los exámenes

Quiero estar contigo

Te quiero a ti

A- Kane, qué mierda te has fumado?

M- Corrección, que mierda me he tomado

A- Te dije que dejaras de beber, no te hace para nada bien

M- Me gusta hacerlo, es divertido

A- Eres estúpido

¿Le hablaste a alguien más? Con ese estado cualquiera se puede montar cualquier historia

M- No, solo a ti

A- ¿Y por qué solo a mí?

M- Porque te quiero solo a ti

Leído 22:12

Miles se comporta un poco extraño últimamente, no creo que sea solo por el alcohol, oculta algo y me intriga demasiado saber que es -  pensaba el pequeño.

Miró la hora de su móvil, las 22:12, ya era hora de irse a dormir, mañana le tocaba madrugar para ir a visitar al mismo idiota que le había escrito hace unos minutos. Pero decidió ir a comer algo.

Guardó sus libros, bajó a la cocina para prepararse un café con unas donas mientras ve la TV.

Nada bueno hay, cuando será el día en el que muestren algo interesante -  dicho esto le apareció en la pantalla una de sus sagas favoritas, El señor de los anillos. - Por fin.

Se quedó mirando la película hasta que sus parpados no pudieron más y se cerraron, cayendo a uno de sus más profundos sueños en el sofá de la sala de estar.

Su móvil sonó, pero como le había bajado el volumen no se despertó. Volvió a sonar unas cuantas veces, hasta que se detuvo.

Al día siguiente...

Alex abrió los ojos muy despacio, parpadeó unas veces para ver mejor donde se encontraba. Se acordó que se quedó hasta tarde mirando una peli. Bostezó y se estiró mientras escuchaba a los pajaritos cantar fuera. Tomó su móvil y su mirada se fijó en la hora, las 8:10...... ¡LAS 8:10!

- MIERDA ME QUEDÉ DORMIDO - gritó y saltó del sofá como un resorte, corrió a su habitación para irse a bañar. Tomó ropa limpia, una toalla y se metió a la ducha.

Su tren salía a las 8:30, y la estación le quedaba a unos 5 minutos de su casa, así que se tranquilizó pensando que llegaría a tiempo.

Maldito Miles, tenías que irte de visita donde tu abuela durante una semana - maldecía a su amigo en su mente mientras frotaba el shampoo sobre su cabello y brotaba espuma. Después de unos 5 minutos que pasaron muy rápidos, salió del baño con mejor aspecto que con el que se había despertado.

Miró el reloj de la cocina, las 8:16, tenía tiempo para tomar por lo menos un café. Se hizo uno para llevarlo a la sala de estar y beberlo ahí. Cuando estuvo acabado, volvió al baño lo más deprisa que pudo para lavarse los dientes, arreglarse el cabello y perfumarse. Tomó su móvil, las llaves de su casa, una mochila lista con cosas para el viaje y se fue a la estación de trenes.

Alcanzó el tren por los pelos; el tren se estaba poniendo en marcha cuando gritó "ESPEREN", el maquinista hizo detener al tren, se detuvo para esperarlo mientras él corría detrás de este casi sin aliento, entregó su boleto y se fue a sentar a uno de los últimos asientos de aquel transporte. Sacó sus audífonos de su mochila junto con su móvil para escuchar música durante el resto del viaje, cuando se dio cuenta de que tenía unos mensajes nuevos, de Miles.

Miles – 2 mensajes nuevos

Abrió el chat y...

M- Oye, lo siento si te molestaron los mensajes, no era mi intención hacer sentir incómodo

Descansa nene

Se ruborizó y su corazón se aceleró un poco; aunque no le incomodaba que Miles le dijera cosas así, le hacían sentir sensaciones que nunca había sentido antes, como la típica cosa de que sientes mariposas en tu estómago cuando estás enamorado, pero él se negaba a creer que le gustaba Miles, incluso que llegase a estar enamorado de él.

No respondió a los mensajes, guardó su móvil en uno de sus bolsillos, se quedó admirando el hermoso paisaje que pasaba en frente de sus ojos, mientras que el sueño lo empezaba a atacar, dormir en el sofá no fue muy cómodo, no le pudo devolver al menos unas 5 horas de sueño perdidas estudiando hasta la madrugada.

Cerró los ojos y se dejó llevar por la melodía de la canción que estaba sonando.

Tal vez en verdad si sentía algo por Miles, pero su orgullo no lo dejaría aceptarlo. Tal vez, y solo tal vez, tendría que descubrirlo dejándose llevar, por sus actos, y por los de Miles.


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