Ciudad eterna, que bajo la tormenta yace.
Extasiada con el dolor ajeno,
Acunada por precipitantes montañas
Y rodeada a su vez por bosques
Oscuros quienes esconden
A lo lejos el horizonte más profundo.
Ciudad eterna que aquí me retiene
Contra la fuerza de su voluntad
Porque sabe que no me iré.
Ni aunque citada por el cielo fuera,
Y ni aunque el mismo infierno me quisiera;
Ciudad eterna, florecida soledad,
Eres el paraíso expuesto,
Eres el fruto prohibido que mi
Corazón reclama.
Luz palpitante, sedienta de
Esperanzas muertas,
Que permanece con ambos ojos abiertos,
En busca de almas solitarias,
Heladas por el deje del olvido.
¿No te basta solo conmigo?
Oh, ciudad de los muertos y
Los vivos, que permanece indecisa;
Tantos años que has vivido
Y aún eres joven, aún no sabes.
No sabes si eres noche o día.
Obsequias amor y esperanzas,
Para luego deleitarte con esas
Caras angustiosas que poco
Anhelan vivir.
Eres el campo más fértil
En donde plantaría
Mis emociones.
Tu fangoso y agrio
Reino murmurante de agonías,
Tus alegrías dadas y quitadas
Son lo que me hacen,
Lo que hace a esa misteriosa
Sociedad que se cree dueña
De tus prohibidas memorias;
Que fingen ante ti un eterno amor
Pero que no son más que sombras
Moldeables según adónde tú mires;
Serán esos tristes y extraños
Caminantes si así lo quieres,
O el fuego que tu tormenta
No habrá de extinguir
Si lo dejas salir de su
Solitario rincón.
Serás testigo de tu propia
Melancolía autodestructiva
Que te mira con ojos escudriñantes,
Y que lo hará hasta que te derrumbes
Majestuosamente ante lo que una vez
Fue para ti una simple diversión.
Y allí, contigo, lo que por vida
Tus tristes caminantes conocen,
Habrá de ceder finalmente,
No ante ti, sino contigo y allí
Yo estaré, ciudad eterna que soy yo,
Que tus dolores presiento, que tus
Sentimientos siento, y aún bajo
Tu tormenta padezco.
YOU ARE READING
POEMAS
PoetrySon solo poemas de alguien roto, de alguien que no sabe escribir, de alguien que solo deja en palabras lo que siente o que lo que espera. No me juzguen, es solo mi mente abriéndose a alguien que me quiera leer.
