Aquí estoy de nuevo. Expresándome con eso que tanto te llama la atención y que poco usamos entre nosotras. Palabras que sobran decirnos.
¿Realmente sobran?
Aunque tu no lo sepas, me he aprendido tu nombre a base de recordar las veces que te maldecí por quererme de esa manera tan peculiar que tú solo sabes usar en los momentos adecuados. Aunque tu no lo sepas, aprendo de tí hasta la forma en la que untas la "Nutella" en las galletas. Si, esas que tanto te gustan. Que sí, las "Tosta-Rica".
Aunque no te lo creas, estás tatuada en mi cuerpo, cada parte de mi te recuerda. Cada centímetro de mi sabe que tu ausencia nunca puede servir de ayuda para nada. Y que razón tiene mi sentir. Te necesito como cuando inhalo una última bocanada de aire antes de salir al campo. Enciendes el motor de mí vida.
Nos compenetramos hasta sin querer y descubrí el poder de leer la mente el día que pronunciaste los mismos vocablos que aludía en mi cabeza. Remota idea esa de juntar al hambre y las ganas de comer.
Sabes donde y cuando hacerme daño y aún así nunca me destruyes.
Doy gracias a esas personas que me hicieron verte y preguntarme porqué me resultabas tan familiar. Porque hoy soy lo que soy porque tu eres lo que eres. Eres grande. Que digo grande...¡eres enorme! Como mil rascacielos que como niños intentamos acertar a simple vista cuántos pisos tiene. Como un horizonte.
Horizonte. Vaya palabra. 9 letras.
¿Sabemos lo que es realmente un horizonte?
Donde parecen confluir la superficie terrestre y el cielo, observada desde cualquier punto alejado. No tiene límite.
Tú tampoco.
Espontánea, a la vez que ausente.
Dulce, ¡pero vaya genio!
Protectora. Y lo que se desmadra..
Que sí, que me hablarán de mil personas que pueden hacerte sentir así. Pero no amiga, tu no me haces sentir viva. Eres mi yo completo.
Mi mejor amiga, mi compañera de batallas y de victorias a la vez que derrotas. Compañera de viaje sobre este mundo que siempre nos hace sentir pequeños. Pero, déjame corregir este estereotipo. Aquí el único pequeño es el mundo para acapararte.
Hermana.
Y que sean leves los fallos que cometí y maldigo el día en que dejé que una fina línea del tiempo nos intentase separar; que mil años se resumen en una vida y bendita la vida que la pase contigo. Pero aquí seguimos, codo con codo y contra todo.
