Me encontraba sentada frente a la pequeña mesa de madera de mi departamento mirando fijamente la pared celeste claro mientras tomaba una taza de café, absorta. Debería volver a darle una mano de pintura a este lugar porque la esencia del color comenzaba a envejecerse y unas pequeñas manchas de humedad estaban apareciendo sobre la ventana del balcón.
La porcelana caliente quemaba en mis manos siendo bien recibido por mis dedos entumecidos por el frio, pronto tendría que partir si quería llegar a horario a mi primera clase en la facultad que se encontraba en la otra punta de la ciudad.
Apreté la bufanda alrededor del cuello y hundí la nariz en ella al recibir la fría brisa que circundaba en las calles, metí las manos hasta el fondo de los bolsillos y aferre la tarjeta de colectivo.
A pesar de la fina helada que caía, las calles estaban bastante transitadas, padres llevando a sus hijos a la escuela que se perdían entre su mochila, gran campera que los hacia lucir rellenitos y apenas se les veía los ojos por lo calado que tenían los gorros de lana. Junto a mi lado paso una mujer que la tildaría de valiente al salir con una pollera y tacos altos, tenía pinta ser secretaria de una importante firma o tal vez una contadora de algún banco.
Le di una rápida revisada al reloj de muñeca y apure el paso ya que solo faltaban tres minutos para que pasara el colectivo y aun debía recorrer otras dos cuadras y lo que quedaba de esta. Comencé a correr esquivando personas, albañiles que iban a una construcción, gente que barría las veredas de sus tiendas y abrían las persianas de los negocios, cuando sentí el piso temblar.
Las calles de adoquines ya de por si nunca me parecieron muy estables y menos cuando trataba de caminar rápido pero esta vez sentí el piso temblar bajo mis botas de la forma más literal posible, me frene preocupada y di un giro de 180 grados y me encontré con personas mirando hacia todas direcciones con la misma expresión de desconcierto. Cuando una sacudida mayor nos golpeó a todos, casi haciéndome perder el equilibrio, ya no importaba el colectivo ni la facultad , solo un sonido fuerte atronador que provoco que varios se taparan los oídos.
¿Eso eran tiros? ¿Tiros seguidos de gritos asustados?
Se perdió la rutina, todos corrían empujándose, tratando de resguardarse, huyendo, padres alzaban a sus hijos y corrían lo más rápido que le daban las piernas, un hombre de traje arrojo su maletín restándole importancia, solo importaba sobrevivir.
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En la piel del Leon
FanficAnya cumplió su sueño cuando le permitieron estudiar en otro país, todo se fue a la mierda cuando su nueva ciudad fue tomada bajo el poder de un grupo de terroristas sedientos de venganza contra el gobierno que hay un entretejido de mentiras y exper...
