Estaba en la calle, esperando a que el semáforo se pusiera en verde, era de noche y notaba el frío del ambiente sobre mi piel, una brisa que provenía de los callejones. El semáforo se puso en verde y cuando me dispuse a avanzar mi cuerpo no respondía, estaba ahí parada sin poder hacer nada, mi miedo aumentaba poco a poco, notaba como subía desde los pies hasta llegar a la cabeza, cuando de pronto un camión apareció doblando la esquina aproximándose a mi a gran velocidad, se acercaba poco a poco, subiéndose al acerado, toda la gente huía pero yo era incapaz de moverme. En ese momento lo vi, mi vida paso en frente de mi, vi mi nacimiento, como mi madre sujetando un bebé llorando a gritos y mi padre detrás suya, con una gran sonrisa dibujada en sus caras, poco después apareció mi primer día de clase donde conocí a Amalia Abasto, mi mejor amiga, y a mis otras amigas, por ultimo vi una foto de él, esa persona que no quiero olvidar, esa persona que le daba sentido a mi vida, que me hacía sentirme viva, sentí un gran dolor al ver que lo iba a abandonar sin ni siquiera despedirme, sin verlo desde hace tiempo, no podía permitir que eso pasara, no podía morir así y dejarlo solo. Entoces encontré al camión en frente de mi, este era el final, el adiós, poco despues todo se nubló, un gran ruido resonaba en mi cabeza, una sirena, con un potente sonido y de pronto todo era silencio, seguía sin ver nada, todo estaba rodeado de oscuridad sin nada ni nadie alrededor, poco a poco fui cayendo en sueño.
Me levanté en una habitación totalmente blanca rodeada de cortinas que no llegaban a estar colgadas del techo, notaba algo acolchado en mi espalda, estaba tumbada en una cama, también blanca, supongo que me encontraba en el hospital, la cabeza me daba vueltas con un gran dolor, no era capaz de pensar con claridad. Como había llegado allí, que había ocurrido, y más importante, quien soy, no recuerdo nada, ni mi edad, ni mi nombre e incluso mi pasado. Me recosté en la pared para poder levantar la cabeza y descubrí que a mi derecha se encontraba un chico sentado en la silla, profundamente dormido y con su cabello tapándole el rostro. Su cabello era negro como el carbón, tenia una marca cerca del ojo, como si alguien le hubiera dañado debajo de su ojo, tenia un cuerpo normal sin mucho músculo, llevaba una camiseta negra larga, con un gran dibujo en el centro que no era capaz de distinguir y unos pantalones vaqueros rotos por la doblez de la pierna. Se despertó abriendo los ojos lentamente, los tenia de un color verde como la hierba con un degradado hacia el centro hasta llegar a un color azul mar. No era capaz de recordar quien es, no lo conocía absolutamente de nada. ¿Que me estaba ocurriendo? El chico se sobresalto y rápidamente se situó cerca de mi.
-¿Te encuentras bien?- pregunto, mi rostro mostraba una expresión de miedo. Todo lo que había vivido y sentido se había perdido, no recordaba nada, pero si podía recordar como funcionaba el mundo. El chico tenia una voz dulce y agradable. No fui capaz de responderle. Poco a poco él me agarro la mano y entrelazó sus dedos con los mios, yo temerosa separe los mios de los suyos, estaba asustada, un desconocido se hallaba a mi lado mirándome con cara de sorprendido, no entendía nada, pero tenia claro que no iba a permitir que un desconocido me tocara o se acercara demasiado a mi. Así que me arme de valor y le solté.
-Apártate de mi no se quien eres, no te atrevas a volver a tocarme- el chico se volvió a sentar en la silla que había abandonado nada mas desperté.
-Así que no me recuerdas- dijo el e intento ocultar la sonrisa de su rostro que aun así se dibujaba en él- bueno, pues te diré quien soy, la palabra es sencilla, Tu pareja- mi respiración se entre corto al escuchar esa palabra. El se inclino para besarme pero yo se lo impedí, era incapaz de creer eso, era imposible, acabo de perder todos mis recuerdos y ahora este chico dice que es mi pareja, que debo hacer.
-Supongo que para ti ahora soy un desconocido, tendré que aguantar hasta que me recuerdes, que perdida de tiempo- dijo y se levanto de la silla- iré a decirle a la enfermera que ya despertaste y te llevare a casa- la puerta se deslizo y detrás de ese sonido él salió, cerrando a los pocos segundos, al cabo de un rato volvió con una silla de ruedas.
-Me a dicho la enfermera que tienes que reposar, siéntate yo te llevo- me senté con cuidado y él se situó justo detrás de mi y empezó a empujar.
Llegamos al ascensor y se colocó enfrente mía, no me gustaba tenerlo tan cerca de mi, para mi seguía siendo un desconocido, no me fiaba de él.
-Supongo que también habrás olvidado mi nombre- dijo frotándose la cabeza- me llamo Leo Haider y estoy en la misma clase que tu- dijo haciendo una reverencia- ¿recuerdas tu nombre?-.
-No- le dije, era la primera vez que escuchaba mi voz después de lo ocurrido, era bastante dulce y cantarina, me gustaba como sonaba.
- Tu nombres es Adalia, Adalia Hall- el ascensor termino de bajar, con suerte, la puerta se fue abriendo poco a poco, al salir me situó cerca de los asientos de la sala de espera.
-Voy a rellenar los papeles para poder sacarte de aquí-.
Me di cuenta que estaba cruzando las piernas con gran fuerza, necesitaba ir al baño, no podía aguantar.
Una vez allí me quede mirando fijamente al espejo, era la primera vez desde entonces que veía mi rostro, estaba sorprendida, mi cabello era de color castaño claro, casi rubio y completamente liso, mis ojos eran de color verde agua, una boca de tamaño pequeño con labios no muy carnosos y una nariz mediana, llevaba el traje del hospital completamente blanco con una cruz en el pecho y unas pantuflas de color azul cielo, entonces note algo corriendo por mi pierna, se me había olvidado a que había venido, corrí a uno de los retretes, me limpie la pierna con papel higiénico y me senté para hacer mis necesidades, al salir me encontré con Leo esperando en la puerta, me esperaba una regañina por no haberlo esperado, aunque le dije que necesitaba urgentemente ir era incapaz de comprenderlo, pero que más da yo no estoy bajo ordenes de un desconocido, al salir del hospital la señora de la entrada me dijo que alguien preguntaba por mi pero Leo me cogió del brazo con fuerza y de unos cuantos tirones me sentó en la silla de ruedas y me llevo hasta su coche sin dejarme preguntar quién era.
KAMU SEDANG MEMBACA
Amnesia
RomansaUna historia de amor entre una chica que por alguna circunstancia pierde sus recuerdos, donde el amor vuelve a resurgir de las cenizas con mucha más pasión. Hay gente cercana a ella que le va ayudar a recuperarlos, pero tambien hay personas que la v...
