Todo estaba oscuro la luz ya no se veía, la brisa se podía sentir en toda su cara y como no hacerlo si estaba en toda su gloria iluminada por los rayos del sol, mientras que todo se movía a su alrededor como la diosa que todos manifestaban ver en ella.
No era más que una chica en busca del mundo, solo era una niña perdida en la dimensión. Pero no se daba cuenta de lo que pasaba o tan solo no quería afrontarlo, no quería darse cuenta de la verdad que lo rodeaba lo que más allá de lo que conocía o estaba acostumbrada a y solo se quería encontraba perdida en la paz del bosque. En esos oscuros senderos de tierra rodeados por árboles escondiendo los secretos de la naturaleza, secretos los cuales quería descubrir, de los cuales sabían muchos pero no sabía todavía lo extraordinarios que eran, ella quería mucho y a la vez pedía nada.
Estaba cansada psicológica y físicamente agotada de todo lo que pasaba ya no quería sufrir más ni encontrarse en las noches llorando o esperanzada de cosas que jamás llegarían ni menos pasarían, sus recuerdos y memorias no eran muy claras de cuando eso ocurrió, solo lo sentía, ya saben esa sensación de una fuerte presión en su pecho cada vez que pensaba en algo así. Así que se puso la regla a si misma de no pensar en eso más, vivir la vida que le tocó, vivirla sin preocupaciones, al máximo. Pero de vez en cuanto no lo podía evitar a veces era algo repentino, simples imágenes que pasaban por su cabeza de ella y otras personas como si en algún momento hubiera tenido una verdadera familia que la cuidaba y se preocupaba por ella.
Nunca duraban mucho, no podía reconocer las caras siempre parecían borrosas, pero las cosas cambiaron repentinamente ni siquiera se acordaba cuándo fue, solo podía recordar haber despertado en ese lugar, justo donde estaba echada en ese momento, hasta ya había perdido la noción del tiempo o a veces se le venía la idea a la mente de que todo era nada más que un sueño pero nunca despertó de ese "sueño" o todavía no era su tiempo de despertar.
Vivía encerrada en un realidad no existente, encerrándose en libros de fantasías pasándose las tarde sumida en estos intrigantes libros llenos de historias que quería descubrir, enamorándose de sus personajes por lo tan perfectos que sonaban, aunque en algún punto tenía que volver a la realidad una realidad donde sabía que estas personas no existían y sin importar lo tanto que lo deseara no eran reales. Por eso ella soñaba porque nadie podía detener su imaginar en esos bosque donde estaba sola o casi sola por así decirlo, donde su única compañía eran los pajaritos que cantaban sus melodías y algunas pequeñas creaturas.
Ella a veces se imaginaba que se hablaba con los árboles y que de hecho le contestaban o le daban. Que hablaba con las mariquitas diciéndoles lo mucho que le gustaría poder ser una, tener una alitas para poder volar lejos descubrir lugares conocer el mundo. Una vez escucho que alguien dijo "de que sirve tener muchos pájaros en la cabeza si ninguno sabe volar" y se seguía preguntando qué significaba.
Desde lo alto de las ramas veía todos los animales y hablaban entre sí de ella, de su ropa, su actitud, su forma de ser, pero ella le quitaba atención. Venía siempre vestida en hermosos ropajes, tan peculiares como su propio ser, traía una blusa de manga larga blanca, un vestido de pechera marrón imitando al pelaje de un venado y la falda tenía un degradado de ese color hacia un blanco brilloso, teniendo diseños de animales como venados, conejos, gatos y pájaros en el borde de ese, también tenía una medias altas que combinaban, unos zapatos marrones con un lazo en la parte de adelante y por último en su cabeza traía unas astas y entre las dos de estas flores de todos colores.
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en la profundidad del bosque
Adventuremas allá del bosque en lo profundo, donde se esconden todos los secretos de la naturaleza mas buscados se encuentra Kodama, una peculiar chica que se dará cuenta de la realidad que la rodea cuando todo lo que veía antes eran estrellas.
