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Las luces vibrantes, el calor humano, la música retumbando en mis oídos y en mi pecho, cuerpos bailando sin ritmo a mí alrededor... podría parecer mucho pero a mí me gusta y lo disfruto. Disfruto de pasar desapercibido, disfruto del vaso con whisky que bebo, disfruto de este calor que parece querer matarme, disfruto de la música, disfruto del bullicio y de los gritos alocados de mis amigos. ¿Qué hora serían? Quizás las dos o tres de la madrugada. No lo sé. Desde hace bastante dejé de preocuparme por el reloj... dejé de pensar en las horas que me quedan para dormir y es liberador.
Pienso en el tiempo que perdí preocupándome por no perder un vuelo o por no salir en las noches para no tener resaca al otro día en el que debía dar algún concierto, también pienso en todas las veces que tuve que decir "NO" a alguna salida propuesta con mis amigos porque el cuerpo no me daba para más después de tantos viajes.
Siento la melancolía recorrer mi torrente sanguíneo en conjunto con el alcohol y sonrío, sonrío porque soy tan afortunado de contar con los amigos que tengo a mi lado, porque me esperan y entienden mis tiempos, me entienden incluso cuando yo no lo hago.
-¡Me encanta esta canción!
Grita eufórica Mónica, una de mis mejores amigas al escuchar las primeras letras de "When love takes over". David Guetta nos maravilla con un espectáculo de primeras y yo no puedo estar más feliz. La abrazo por el cuello y comienzo a gritar con ella también, liberándome de mis ataduras, vengándome con el tiempo por haberme jugado en contra tantas veces y que ahora me daba una revancha para regocijarme como nunca.
Mi amiga me mira fijamente, con esos ojos color avellana que se oscurecen al compás de la bebida alcohólica que bebe. Me sonríe y besa mi mejilla. Me extrañaba y yo también a ella y a esa personalidad un tanto explosiva que me hacía reír demasiado.
-¡Esto va a comenzar a arder en cualquier momento,Pablete!
Veo salir de la multitud a mi mejor amigo de toda la vida, Tomás, en compañía de dos vasos con qué demonios sabe qué en sus manos. Somos tres, siempre fuimos los tres... nos queremos, discutimos, conversamos, nos emborrachamos pero nos mantenemos unidos a pesar de todo. Esos locos amigos con los que te conoces desde la secundaria y ahora compartes en una fiesta sin control en Ibiza, a los que ves tristemente solo un par días en un año y aún así no te sacan nada en cara.
Me río de lo desafinados que son y de lo desastrosas que resultan esas notas altas. Me uno a ellos, no tengo más remedio. Me pongo en medio y dejo que me abracen.
¡Joder, que los extrañaba!
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Comenzamos a caminar siguiendo a la gente... yo no camino solo, me dejo guiar por ellos. "Van a ser las 4 de la mañana, esto recién comienza" escucho que un joven habla entusiasmado a mi lado y vuelve a juntarse con su grupo de amigos. Mónica se encontró con algunos amigos de su trabajo y se unieron a nosotros.Son dos mujeres y dos hombres, ya los había visto antes por lo que no fue difícil comenzar a hablarles.