Suenan sus pasos. Tengo que salir corriendo. Dejo mis juguetes descolocados en la balda segunda de la estantería y corro a esconderme en el armario blanco del final de la terraza.
Mientras corro sigo escuchando sus pasos. Son horribles. Arrastra uno de sus pies al caminar, como los monstruos.
He tenido que dejar mis juguetes descolocados y eso me descoloca aún más, pero tengo que esconderme.
Nadie sabe que viene a por mi, sólo yo.
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La apostasía del canis
WerewolfQuien no muere amordazado al final habla. Este es mi momento. Esta es mi historia. Ya soy mayor. Ya soy adulta. Tengo una vida social completamente adaptada y funcional. He conseguido llegar a ser una ciudadana aparentemente normal. Sin embargo, hay...
