El primer sentimiento del día tras mis entrañas es calma, al ver un cálido rayo de luz traspasar las amarillentas y rígidas cortinas y el punzante brillo del cristal de mi ventana. Luego se estropea todo al percibir el molesto ruido del despertador, y cuando estoy del todo consciente me percato de que es lunes, pronto vendrá mi madre para comprobar si mis dulces sueños han cesado.
Apago el despertador con mi mano izquierda, abro las cortinas dejando que los rayos del sol acaricien mis mejillas, siento como el calor atraviesa mis poros y me dejo llevar contemplando el verdor de los campos.
Vivo en un pequeño pueblo, de esos pintorescos con casas de piedra y madera. Los suelos de las callejuelas contienen rocas imperfectas y desgastadas por la lluvia, las calles suelen estar muy habitadas de gente comprando y yendo a la escuela ahora que los primeros rayos de luz traspasan la atmósfera terrestre. Por otro lado están los que siempre están... supongo que no tienen hogar ni un empleo digno, algunos se encuentran tan perdidos que parecen no tener salvación, y otros no encuentran otro remedio que ahogar sus penas en los bares.
No podemos saltarnos a los niñatos más o menos de mi edad que no dejan de mirarte cuando pasas por delante, se creen dioses, pero si siguen fumando y dejándose influenciar tanto, acabarán tan mal como los que he mencionado antes, o peor.
Mis padres se mudaron aquí tras la muerte de mi abuelo, yo era muy pequeña y no lo recuerdo, pero sé que les costó bastante superarlo ya que, a parte del terrible sentimiento causado por la muerte de un familiar cercano, no es que estuviesen en espléndidas condiciones económicas. No sé nada de mi abuela, pero todo el mundo decía que estaba loca y que escondía secretos, también se inventaron rumores de que acabó quitándose la vida ella misma, claramente son tonterías. En verdad no sé mucho de mi familia, son felices, o lo parecen, aunque siempre he creído que ocultaban algo, siempre que saco el tema de los abuelos, y especial mente de la abuela, se crea un silencio monótono y, todos se cierran intentando ocultar su inseguridad, salvo mi hermano pequeño, Jack, él no sabe nada de esa historia, ni de los rumores, ni parece tener interés en saberlo, como he dicho es muy pequeño, solo tiene seis años, yo le saco nueve.
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Luciolinae
RandomLa fantasía es una creación que la magia concede a la imaginación. (No se permite ninguna copia ni adaptación de esta historia)
