Vivir

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Viendo en retrospectiva, el supo desde un principio que no iba a ser fácil. Si, es cierto que estaba entrenado como el mejor de los asesinos, pero nunca lo prepararon para una situación así. Era un agente muy valioso para la A.D.A (Agencia de Asesinatos), pero en este momento sólo deseaba desaparecer.

Se sabía que era capaz de entrar a donde quisiera, cuando quisiera, y nadie lo descubriría... ahora sólo desea poder escapar.

Conoce 129 formas diferentes de matar un hombre sin utilizar armas, pero se encontraba total y completamente paralizado.

Miró hacia el pasillo, seguía vacío, el objetivo todavía no se presentaba. Escuchaba los murmullos, susurros llenos de interrogantes... ¿Quien era? ¿Por que tan serio? ¿Alguien lo conoce?

Intentó ignorarlos, enfocándose en no arruinar la misión. Respiro, expiro, respiro, expiro... ah no, era inspiro, expiro, inspiro, expiro. Sonrió levemente al bromear consigo mismo sobre como sus facultades mentales ya estaban siendo afectadas por la situación. Y deseó por un momento encontrase de frente con alguno de sus maestros para recriminarle (y tal vez darle uno que otro golpe) por no haberle advertido sobre lo que estaba por venir.

De pronto lo sintió... esa electricidad extraña que lo recorría (algunos dirán adrenalina) cada vez que se acercaba demasiado al peligro, miró nuevamente el pasillo y vio su objetivo entrar lentamente, ajena completamente a la intensidad de su mirada, al movimiento nervioso de sus manos. Sonreía y saludaba gente al caminar, ignorando al asesino que la esperaba más adelante... aguardando, a la expectativa de cada uno de sus movimientos.

De pronto la mujer levantó la vista y enfocó sus ojos directamente en él, y sintió una descarga extra de emoción al percatarse de la reacción que tuvo al verlo. Le encantaba esa cara, mezcla de emoción y desafío. Ella nunca le tuvo miedo, lo respetaba si, pero nunca miedo...

Sosteniéndose mutuamente la mirada, la mujer se fue acercando lentamente, ahora si ignorando a todos los demás, y sólo eran ellos hasta quedar frente a frente. El agente 47 habló entonces por primera vez en la noche: "¿Estas segura de esto?"

Natalia sonrió y tomo la mano que él le ofrecía, contestando su pregunta sin palabras. El podía ver todas las respuestas que necesitaba en sus ojos.

Se dieron vuelta juntos, enfrentados ahora al sacerdote que comenzó: "Nos hemos reunido hoy...."

El agente 47 solo podía sonreír, sabía que sería difícil desde el principio, pero con ella al lado, bien valía la pena.

HitmanWhere stories live. Discover now