¿Que me queda?

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Los días van y vienen. Pero cada vez parece peor.

 Ya tengo 13 años o al menos es lo que piensan las demás personas atrapadas en esta pocilga. Mi hogar parece una madriguera de conejos mal escarbada con piso de tierra. Con poco o nada de espacio para moverme.

 Bueno, es mas fácil de describir como una sanja en el suelo con un techo de paja y madera. Es frió y húmedo cuando las lluvias llegan aunque suele ser ligeramente cálido  cuando empieza a nevar. En verano este lugar es demasiado sofocante hasta el punto en el que prefiero dormir afuera bajo las estrechas. Los demás se sienten más seguros durmiendo en grupo pero mi no me gusta para nada. Hasta el punto en el que me es estresante la parecencia de otras personas.

A pocos minutos de aquí se encuentra un "poblado" si es que se puede llamar así. Aunque es más parecido a un campo de trabajo forzado. Aquí la gran ciudad de Anazalia exilia a sus ladrones y asesinos. Incluso se puede ver a uno que otro loco y estúpido vagabundeando por las calles.  Huérfanos como yo hay muchos. Casi todos niños. Cuando llegan las niñas huérfanas son rápidamente divididas entre las pandillas. Se rumorea que las intercambian por comida y armas.  No entiendo porque alguien quisiese renunciar a una ración de comida y un par de excelentes espadas y cuchillos por hacerse cargo de una niña. 

¿Es que a caso son ellas las que fabrican las espadas y hacen la comida? ...    Da igual.

Casi todos duermen en albergues apretados y juntos. Solo los pandilleros duermen en chozas individuales al rededor de los almacenes. Las construcciones son viejas y frailes. El año pasado se colapso un albergue durante la noche. Muchos murieron pero parece que todos olvidaron el incidente días después.

Casi todas las personas en este lugar trabajan para las pandillas y son controladas por ellas. Nadie les dice que no.  Anazalia solo envía un carromato de verduras y pan cada tres semanas. El resto de alimentos son manejados por las pandillas. Si no trabajas no comes, si les robas solo puedes esperar ser usado como blanco móvil para flechas y cuchillos. Adentrarse en el bosque para escapar es imposible. Ocultos en la espesura del bosque aguardan criaturas venenosas y huargos salvajes. 

¿En que mantienen trabajando a las personas?

Al parecer la ciudad necesita que los molinos de agua y las minas se mantengan funcionando. Los capataces son crueles y les gusta castigar con dureza cualquier equivocación. Los capataces supervisan el trabajo y las pandillas reparten las raciones. El trabajo es agotador y se hace a un ritmo poco tolerable. Muchos mueren de cansancio y ellos son los afortunados. En las minas las personas se asfixian con frecuencia, si eres verdaderamente desafortunado una roca te aplastara la cabeza y morirás en agonía.


Hace 2 meses al cambiar una pieza del mecanismo de uno de los molinos y esta no embonaba, el capataz Rudolf se desquito conmigo. Me azoto con su látigo más de diez veces después de ordenar que no me entregaran mi ración diaria de comida por dos días. "¡Eres un idiota inútil!" eso me dijo, eso y un montón de maldiciones e insultos que no pude entender.

Tuve que comer tierra y gusanos para no morir de hambre.

Aprendí tres cosas de ese día, cuando algo pase culpa a alguien más, Rudolf tiene talento para maldecir y que las lombrices saben mejor que el pan duro y mohoso que nos dan. Desde ese momento cada vez que paso hambre siempre intento encontrar  una que otra lombriz para poder calmar mi hambre. Los niños mayores empezaron a llamarme el "Traga Tierra" pero es mejor esto que pasar días enteros sin comer. 

Hace poco más de un mes intentaron fabricar piezas de madera en un nuevo aserradero no muy profundo en el bosque. Ese lugar es el más peligroso de todos. A pesar de que había guardias que llegaron desde Anazalia tuvimos ataques diarios de huargos ademas las personas empezaron a desaparecer. Antes yo pensaba que las personas del la ciudad nos odiaban, de eso no me quedaba duda pero...  ¿También odiaran a los guardias que envían aquí? Hace no mucho llego un grupo grande. En armaduras más completas y grandes que de costumbre acompañados por un mago en ropas brillantes y elegantes. Muchos se alegraron al pensar que podrían trabajar tranquilos pero el mago desapareció días después y los huargos se aventuran cada vez más cerca de los caseríos y  cabañas donde duermen los pandilleros. 

Las personas se están empezando a poner nerviosas. Por las noches las personas siguen despareciendo. Las pandillas empiezan a pelear entre ellas. Hay escaramuzas todos los días. Muchas pandillas han sido obligadas a abandonar el pueblo. No se cuanto tiempo pasara antes de que algún desgraciado quiera matarme por lo poco que tengo o que desaparezca como los demás. 

La situación no ha hecho más que empeorar en los últimos días. Ayer intente salir de este lugar pero los soldados montaron una barricada en la salida del pueblo. Los habitantes de intentaron salir fueron impedidos. A los pocos minutos se monto una trifulca entre los guardias y los trabajadores. Por suerte evite quedar atrapado entre los habitantes que intentaban salir y los soldados que los empujaban de regreso. El esfuerzo de los habitantes parecía empezar a dar frutos hasta que los soldados empezaron a lanzar flechas y lanzas contra la multitud.

Hubo pánico y muchos muertos. Incluso las pandillas que estaban bien armadas no pudieron atravesar la barricada.

Nos han encerrado. ¿Que nos queda? 

¿Que me queda?...

Nunca he tenido mucho pero ahora siento que tengo menos que nunca antes. Tal ves lo único que evita que me lance al bosque para morir es la simple razón de que le temo a la muerte. He hecho mucho para seguir vivo hasta hoy.

¡No quiero morir!


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⏰ Last updated: Oct 19, 2016 ⏰

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