Un bar

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(...)

—Sonríe como alguien que conozco —expresa nostálgico el castaño.
— ¿Alguien que le jodió la vida? —Inquiere aquella mujer de 8 años.
—No, me hubiese gustado... pero ya ni recuerdo quien es.
— ¿Quién? —Ladea la cabeza Aurora.
—Esa persona que quería que me jodiera la vida.
— ¿Qué vida?
—Esta que jode tanto.
—La de siempre, entonces —afirma sabiamente ella.
—Efectivamente —Frunce los labios él.

Así, dos almas buscan reconocerse, como quien se mira en un espejo en una mañana que así lo exige.

—Usted también me recuerda a alguien —Canturrea Aurora.
— ¿Familiar? —Entrecierra los ojos Henry.
— ¡Uy! Dios le guarde de eso —se ríe la castaña.
— ¿Sentimental?
— ¡Uy! ya quisiera.
— ¿De otra vida?
—Espero que sí.
—Bueno pero qué es otra vida sino el olvido perfecto. Ese en el que puede decir con la frente bien en alto: "No lo recuerdo" —dice él mientras empuña la mano.
—En nuestro caso, las otras vidas son simples olvidos —Carcajea irónicamente Aurora.
—Esta es otra vida.
—En efecto, yo no hace mucho tuve otra vida; ahora, la de este momentico, es otra; ni tan posterior a éste, tendré otra. Así, hasta que muera. Entonces habré vivido muchas veces —sentencia ella.
—Como una gata.
—Solo entre sábanas.
—Indecente.
—Libre, diría yo.
—Touché.

Aurora alza la copa cual canto silencioso de victoria.

— ¡Puaj! Este vino está mezclado con porquerías.
—El claro efecto de las malas juntas.
—Es así —dice Aurora mientras cruza las piernas, al tiempo que Henry observa aquel nudo de corbata.
—Usted, ¿con quién se junta?
—Con pocas personas de buena clase.
— ¿Poderosas?
—No, buena clase porque enseñan tanto de tanta calidad.
—Agradable metáfora.
— ¿Y usted? —Pregunta Aurora mientras se acomoda aquella cascada café — ¿Cómo son sus compañeros de aventura?
—Soy un lobo solitario.
— ¿Por qué no hay manada?
—Porque no muchos aceptan a este lobo de tan peculiar linaje.
—Yo me arriesgo —Desafía al mundo Aurora.
—Es agradable la reciprocidad, porque yo también lo hago —Infla el pecho él.
— ¿Por qué? —pregunta nuevamente aquella mujer de ocho años.
—Me arriesgo porque usted puede ser una trampa.
—No sabrá hasta que se deje caer.
—Hace rato que caí —sonríe como quinceañero Henry.
—Yo también.
— ¿Nos levantamos?
—Creo que no, lo bueno siempre se vive estando uno acostado —invita tenuemente ella.

(...)

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⏰ Last updated: Oct 08, 2016 ⏰

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