Introducción a Mad

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Martes 19, Abril del 2016.

6:37 AM.

- ¡MAD! ¡DEJA ESO!

Mad me miró por 3 segundos, hizo una mueca imitando una sonrisa y siguió arrancando páginas de mi libro de biología molecular mientras se acurrucaba más en el sofá de una pieza. Miré el reloj. 6:37 AM. Si termino de arreglar mi ensayo sobre la historia de Estados Unidos a partir del año 1400 en unos 10 minutos, tengo otros 10 para cocinarle a Mad, otros 5 para vestirme y 8 para ir corriendo al colegio y llegar a la hora exacta. Demonios. ¿Podría ser peor? Mad levantó la vista y dijo:

-Prometiste hacerme el desayuno. Han pasado 40 minutos y no huelo mi huevo frito, tocino y el café. Tengo hambre. -me miró con los ojos llenos de resentimiento- ¿Acaso prometes y no cumples?

-...

Hola. Para empezar, mi nombre es Liz. Bueno, específicamente es Mary Lizbeth Mason. Pero no nos basemos en eso. Hablemos de cierta persona en especial. ¿Mi madre? Oh, dios, no. ¿Eddy? No tengo nada que decir, no nos hablamos por suerte. ¿Sobre mi gato Bell? Tres palabras: Gordo, peludo Y SOBRETODO... Malo. Pero no es sobre él. Sino sobre alguien, mejor dicho, algo que se supone que es... Mi hermanastra. Su nombre es Madison, pero según ella y su "pandilla" (los vagos de la calle, como los llamo) la llaman Mad por su rebeldía contra los oficiales, padres, directores, preceptores, vice directores, ancianos, niños, psicólogos, doctores, incluso con su padre mismo... Como sea, ESE espécimen, que se encuentra ubicado en el sofá frente al televisor con señal cortada (pago atrasado) exigiéndome comida, la cuál le prometi a cambio de dejarme estudiar anoche mientras jugaba con su batería eléctrica conectada a su amplificador Marshall, es lo que se suponía que iba a ser "Mi hermana de corazón". ¿Cómo empezó todo? Oh dios, prepárate para ponerte de mi lado. Porque mientras termino los arreglos, tengo tiempo para explicar todo.

Mi madre, María Isabella Mason casada 2 veces, segundo esposo, mi padre biológico fallecido hace 8 años por cáncer pulmonar. Se enamoró por tercera vez de... Eddy Jackson. Lo llamo Eddy porque... No lo sé, vino y se presentó asi, raro ¿No? Como sea, blablabla amor a primera vista, blablabla casamiento, blablabla conocí a su hija. AHÍ está el problema. El 1 de febrero fui presentada ante Mad, una chica de pantalones de chico azules gastados, botas negras de motoquero de los 90, camisa tipo leñador de color verde y negro y un chaleco de jean grisáceo sin botones. Cabello negro y desprolijo recogido en un broche de plástico negro barato, ojos azules oscuro, piel bronceada debido a que juega béisbol con su "pandilla". Cara redonda con pómulos altos dándole aspecto exótico, salvo por un pequeño moretón debajo del ojo derecho, vaya a saber uno por qué. Mi primer pensamiento fue "Ugh!" mientras me alisaba mi falda negra de corte sobre las rodillas, de esas que usan las oficinistas, de marca Chanel con camisa blanca a juego. Quiero decir, ¡Duhh! Es un restaurante 4 estrellas, quería verme profesional y ella viene.. ¡Asi! Eddy y Mad se acercaron a la mesa N5. Mi madre, adorada e ingenua madre, se levantó de la mesa:

-¡Eddyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy! -salió corriendo y se colgó del cuello de Eddy- ¿¡Dónde estabas!? ¡Ya ordenamos por ustedes! ¡No sé qué harías sin mi! -exclamó en voz chillona para luego reír de una forma femeninamente... Ridícula.

-!Oh, bebé...! ¡Eso es magnífico! -dijo Eddy para comerse, literalmente, comerse la boca de mi madre. Las personas, sorprendidas, miraban tal acto con muecas de asco. Casi me largo a reír al ver a una señora, entrada en años, tapando los ojos del que se suponía que era su nieto.

Mad, observando el mismo escenario repugnante que yo, se dirigió a mi mesa, para sentarse a mi lado. Se sentó y agarró el cesto de pan, para sacar el pan más grande y devorarlo brutalmente lanzando migas por doquier. Cada vez que abría la boca, una mezcla de alcohol y cigarrillo salía de su aliento. Parecía la boca de un camionero de 40 años. Seguí viendo como engullía trozos de pan hasta que finalmente paró, no porque ya no quedaba ninguno, sino que lo hizo para mirarme fijamente y decirme...

-Oye, mirona.. ¿Tienes fuego?

-No tengo. -dije con una mezcla de asombro e inquietud.

-¡No me jodas! -exclamó con el rostro contraído por la ira.

¿En serio ella es mi NUEVA HERMANASTRA?

Continuará.

Sentimentalmente N.A.D.I.EWhere stories live. Discover now